Ignacio Foces glosa las maravillas de la Semana Santa vallisoletana en el pregón que le da inicio

Ignacio Foces durante la lectura del pregón de la Semana Santa. RAFAEL CRESPO.
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El pregonero hizo especial mención a las cofradías y sus hermanos, como base fundamental de la Semana de Pasión vallisoletana.

Ante una Catedral prácticamente llena. Con un tiempo inestable, propio de la Semana Santa de Valladolid, que ya se sabe que en cuanto las tallas asoman 'la patita', las nubes se ciernen sobre los cielos pucelanos. Con el Cristo de Medinaceli observando, como queriendo beber cada palabra del pregonero. Así se enfrentó el periodista, Ignacio Foces, al reto que supone pronunciar el pregón de la Semana de Pasión vallisoletana.

 

"A las procesiones de la Semana Santa de Valladolid se entra al anochecer del Viernes de Dolores, entre un Vía Crucis en Santa Ana, de la mano de la Cofradía del Santo Entierro, y otro en Las Delicias, alumbrado por la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz y Nuestra Señora de los Dolores, heredera de la Hermandad Ferroviaria de la Sagrada Familia, que este año cumple su 75 aniversario; y se sale un jubiloso mediodía del Domingo de Pascua con el encuentro del Resucitado con su Madre, que las cofradías de Nuestro Padre Jesús Resucitado y del Santo Sepulcro y Santísimo Cristo del Consuelo inundan de luz, fiesta y alegría". Así arrancaba el periodista el pregón de la Semana Santa de Valladolid 2019, con el que, parafraseando su discurso, se entra de lleno gracias a este acto que, como cada año, reunió en la SEO Metropolitana a toda la sociedad civil, militar, religiosa y cofrade. Sobre todo cofrade, porque la Semana de Pasión vallisoletana es de los nazarenos, ya pertenezcan a cualquier hermandad, o sean lo que se conoce como 'cofrades de acera'. 

 

"Entre una y otra jornada, una treintena larga de procesiones llenan las calles de la capital con un inigualable ir y venir de pasos, cofrades, hermanas de devoción y familias enteras que acuden a la llamada de la procesión. Acogen a niños y niñas, muchos aún en brazos de sus padres y con el chupete a cuestas, a los que se les pone delante de los pasos y de los capuchones aun sin saber esos pequeños siquiera qué hacen allí, y ni qué cofradía es la que tienen delante; menos aún el porqué de ese desfile o qué drama muestran las tallas que pasan ante ellos", proseguía Foces, para, a continuación, señalar cómo cada etapa de la vida de los vallisoletanos permanece ligada a la Semana Santa, cómo los jóvenes "diligentemente se encargan de que la tradición no solo se mantenga, sino que cobre cada año más fuerza, más esplendor y más relevancia", cómo los más mayores "no hacen sino cumplir con una forma de vida que voluntariamente adquirieron de muy pequeños o en sus años mozos y año tras año les ha llevado a su particular liturgia con el Cristo o la Virgen a la que decidieron un día profesar culto".

 

Pero, ¿qué es la Semana Santa en Valladolid para Ignacio Foces? Según explicaba su pregón, encargado de dar voz al sentir y pensar de muchos vallisoletanos, "es el mejor reloj vital que podemos tener los vallisoletanos. Un reloj al que no hay que darle cuerda, ni cambiarle la pila: siempre está en funcionamiento porque se alimenta de sonidos y de lugares, tantos sonidos y tantos lugares como habitantes de la ciudad pueblan las cofradías, y tantos sonidos y tantos lugares como personas acuden a la llamada de las procesiones".

 

Y es que la Semana de Pasión durará tan solo nueve días oficialmente, pero en Valladolid, la llama nazarena permanece encendida los 365 días del año"Hay unanimidad en esta ciudad respecto a que a las celebraciones previas a la Semana Santa se accede por la puerta del besapié a Nuestro Padre Jesús Nazareno, con el que el espíritu de Pasión empieza a bullir en estas tierras nuestras. Pero la Semana Santa, entendida en toda su grandeza, extensión y complejidad, no empieza el primer viernes de marzo y termina en Pascua florida. Si así fuera, ¡pobres cofrades!, ¡pobre Semana Santa! y ¡pobre Valladolid! Aquí Semana Santa es todo el año, como demuestra, de puertas adentro, la labor de sus cofradías".

 

Porque Semana Santa en Valladolid "es la tradición familiar"; es compartir "curso con otros niños que son cofrades"; es "donde los adolescentes tienen el privilegio de tomar una primera decisión importante en su vida adquiriendo la condición de cofrade"

 

Ninguna de estas vías fue la que llevó al pregonero, como él mismo confesaba, a ser cofrade, sino los ojos del Nazareno, que vió cuando "entraba por la sacristía al no ser día de culto" en la Iglesia de Jesús, en el lateral del Ayuntamiento. Sonidos, imágenes y momentos que han quedado en la memoria de Ignacio Foces y de muchos vallisoletanos, y que ha glosado en su pregón de arranque de la Semana Santa. "Fe", "solidaridad", "esfuerzo", "igualdad", son algunos de los valores que, según Foces, enseñan las cofradías a sus hermanos, y a todos los vallisoletanos.

 

"Ahí, en volver cada año, se asienta la esencia de los días que nos disponemos a vivir en Valladolid para conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Ahí, en volver cada año, se ancla la acción diaria de las cofradías". Así concluía el pregón del periodista, demostrando que la tradición es la clave, la base y la belleza de la Semana Santa vallisoletana. 

 

"Dado en la muy noble, muy leal, heroica y laureada Ciudad de Valladolid, a 5 días del mes de abril del año de nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de 2019, en el quinto año de reinado de Don Felipe VI. Queden ustedes con Dios".

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