Idea y utopía de la arquitectura

La arquitectura convierte las palabras en imágenes y se materializa en la forma. La idea, la fantasía y la utopía llevan consigo un trabajo previo de investigación para encontrar la belleza. El trabajo de Laura Fernández y Pedro del Olmo se caracteriza por su precisión formal basado en la confianza y el respeto marca de la casa módulo Arquitectos.

Dentro de poco hará un año que módulo Arquitectos, o lo que es lo mismo, Laura Fernández y Pedro del Olmo abrieron despacho en la Calle Expósitos 17 ( Valladolid). La arquitectura, sostienen, tiene como fin despertar emociones, provocar algo en quien lo contempla, entablando lazos de confianza y respeto entre las partes.

 

El aliento de los proyectos de Laura y Pedro surge de crear espacios habitables, de construir sin prisa, teniendo fe. Porque la fe, escribe Spinoza es la creación. La fe siempre es alegre. Lo que dibuja Laura, lo siente. Esa forma de aproximarse a las cosas de manera lenta y seria de hacerlo como le ensañaron sus profesores de la Escuela de Arquitectura de Valladolid, Luis Mingo y Javier Blanco.

 

Según vienes de la Plaza San Miguel y dejas atrás la Calle Concepción, una de las calles más bellas de Valladolid, aparece el Palacio de Fabio Nelli y a continuación la Calle Expósitos. Esta calle, como todo el mundo sabe, tiene su historia. A la altura del número 17, a pie de calle, tienen el estudio de arquitectura Laura y Pedro.

 

Para diseñar su estudio han partido de la realidad. De la realidad y de la imaginación. Huyen de la arquitectura sonajero, ahora tan en desuso por la nueva hornada de arquitectos. Creen y así lo manifiestan que es posible la convivencia entre lo viejo y lo nuevo. Entre lo moderno y lo que ya existe. Ajustándose a lo que se necesita, huyendo del adorno. El adorno, pesa.

 

Por supuesto que también encuentran placer en la aventura y en lo desconocido cuando se ponen a dibujar en un folio en blanco. Dibujar, trazar, acercarse al mundo a través de sus manos, es lo que más les apasiona. Laura, desde pequeña, ha sabido que estaba predestinada a construir espacios habitables que pasarían a formar parte de la memoria de las personas.

 

Cuando salgo de la Cafetería del Patio Herriano voy pensando cómo tiene que ser la sensación que debe surgir en Laura y Pedro cuando su proyecto se hace realidad después de haber realizado mil líneas, crear estructuras, escaleras, ventanas, ascensores…

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