Iberdrola entrega las primeras mascarillas para sordos que llegarán también a Valladolid

Desde el inicio del estado de alarma, voluntarios colaboran de manera altruista y desde sus casas en más de 30 proyectos con 19 entidades sociales, beneficiando a más 12.000 personas vulnerables.

Iberdrola ha entregado a la Asociación de Sordos de Madrid las primeras 1.000 mascarillas, fabricadas por voluntarios de la compañía y familiares, adaptadas a este colectivo.

 

Estas mascarillas de protección, que incorporan una parte transparente, permiten la lectura labiofacial y, con ella, la comunicación de las personas sordas mediante la lectura de labios. Con esta entrega, 600 personas adscritas a esta asociación madrileña ven facilitada su comunicación con el entorno, tras la obligación de utilizar esta medida de protección individual en el conjunto de la sociedad.

 

Iberdrola ha puesto en marcha esta iniciativa pionera con la Fundación para el Fomento del Desarrollo y la Integración (FDI) a la que, hasta el momento, se han adherido 200 voluntarios de la compañía. A través de este proyecto, los empleados reciben en sus domicilios el material y las instrucciones para la confección de las mascarillas y, una vez elaboradas, se reparten entre la población sorda a través de distintas federaciones.

 

Tras esta entrega, en las próximos días, se proveerá de otras 4.000 mascarillas a otras asociaciones ubicadas en Valladolid, Valencia, Sevilla y A Coruña, hasta complementar la aportación prevista de 5.000 mascarillas.

 

Desde que se decretó el estado de alarma, provocado por la pandemia del coronavirus, Iberdrola ha movilizado a más de 1.000 empleados en iniciativas de voluntariado en España. Bajo la campaña ‘Voluntarios frente a la COVID’, este colectivo de manera altruista y desde sus casas están colaborando en más de 30 proyectos con 19 entidades sociales, beneficiando a más 12.000 personas de colectivos vulnerables.

 

Entre las actuaciones se encuentran la fabricación de mascarillas y máscaras protectoras realizadas con impresoras 3D, la organización de correspondencia virtual entre voluntarios y ancianos aislados en residencias, la donación de dispositivos electrónicos para mayores aislados en hospitales o residencias, el acompañamiento telefónico para personas con discapacidad o enfermedad mental y un ‘cuenta cuentos’ para niños y adultos con discapacidad intelectual.