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Hoyos, rocas, palos, puntas o cables que pueden resultar mortales: las trampas a los ciclistas en Valladolid

El Pinar de Antequera.

La denuncia viral de un usuario hace una semana es el grito ahogado de un colectivo expuesto tanto en carretera como en senderos. Aseguran que encontrar en los caminos obstáculos que ponen en peligro su integridad es frecuente. 

Son padres, hermanas, amigas. Quizá sea tu pareja, junto a tu cuñado o tu suegro. Puede que incluso seas tú, la persona que cada semana pone su vida en peligro por una afición a la bicicleta que, desde hace años, cuenta con peligros añadidos a los que ya están asumidos e interiorizados. 

 

Hace una semana Miguel Garea publicó un vídeo, con más de dos mil visitas, con el que visibilizó que las trampas a los ciclistas en caminos siguen presentes, también en Valladolid. En su caso fueron tres hoyos excavados, y ocultos, para provocar la caída, en el Pinar de Antequera. Pero hay más.

 

Julián acostumbra a salir, por la provincia, en fin de semana. "Troncos y agujeros hay muchos, clavos y maderos con puntas nos hemos encontrado alguna vez. También hay tramos en los que colocan cardos o ramaje para que pinches" explica. Manuel, de la Asamblea Ciclista de Valladolid, completa el 'abanico' de riesgos para estos aficionados: "Lo más triste es ver cables de acero puestos de pino a pino, a la altura de la cabeza, que ya han provocado muertes. Sobre todo encontramos muchos palos cruzados en senderos, y rocas puestas en medio en lugares estratégicos como una bajada". La experiencia de Julián corrobora ese testimonio y añade localizaciones: "Una vez, cerca de Puente Duero, encontramos un alambre cruzado. Por la Ribera del Duero, entre Quintanilla y Peñafiel, también es frecuente encontrar troncos puestos en sitios clave".

 

 

"Parece que hay una campaña en contra de la bicicleta -argumenta Manuel-. Últimamente está siendo bastante frecuente, parece que también sobramos en los caminos". 

 

¿QUÉ HACER SI SE ENCUENTRA UNA TRAMPA?

 

Una de las dudas frecuentes del colectivo es, ¿qué debe hacer un ciclista cuando encuentra alguno de estos peligros en el camino? "La gente hace fotografías y lo publica en redes sociales. No sabes si interponer una denuncia… pero que al menos se tenga constancia, también se publica en foros de ciclismo" relata Manuel. Tampoco Julián llama a la Policía cuando se encuentra estas trampas, y Miguel Garea en su vídeo no menciona el avisar a los agentes. Lo habitual es retirar o señalizar el obstáculo, y continuar.

 

Desde la Policía Municipal de Valladolid afirman que apenas tienen avisos sobre trampas en caminos, pero invitan a ello. "Pueden llamar a cualquiera, Municipal, Nacional o Guardia Civil" aconsejan, y explican sobre su protocolo: "Acudiríamos al lugar, inspeccionaríamos la posible trampa, se retiraría y se haría un informe para que se pudiera investigar". No obstante aclaran que "en caminos y pinares quien mejor puede intervenir es la Guardia Civil, por su demarcación y porque tienen equipo de investigación".

 

De esta forma, lo recomendable sería marcar el 062 y esperar a que sean los agentes quienes comprueben la trampa, hagan el informe, y después la retiren.

 

 

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE ESTAS TRAMPAS?

 

Esa es la pregunta que por el momento no tiene respuesta. Los usuarios se preguntan quién puede tener interés en que los ciclistas no transiten estos caminos, y sus sospechas apuntan hacia personas que de alguna u otra manera saquen algún rédito económico a la zona, o que busquen tranquilidad para sus actividades lucrativas.

 

"El monte es de uso público, es de todos, cualquier ciudadano puede circular" reivindica Manuel desde la Asamblea Ciclista. Además cuenta que "hay cazadores que amenazan, con la escopeta de la mano, a ciclistas y gente que anda o corre en la zona diciendo que ahí no tenemos que estar, como si fuese suyo" y afirma que "cuando empieza la veda de caza es más problemático".

 

Desde la Asamblea Ciclista, por el momento, no tienen que lamentar heridos a consecuencia de estas trampas. En Valladolid tampoco hay constancia de víctimas mortales relacionadas en los últimos años. Otros no pueden decir lo mismo. En 2015 un zamorano de 43 años que trabajaba en el Ayuntamiento de Salamanca falleció en Cantabria a consecuencia de uno de esos cables, y el juicio contra las dos personas investigadas se aplazó por última vez el 28 de julio de este 2018, una instrucción que lleva el juzgado de Reinosa.

 

A finales de 2017, en una senda de Bernardos, un municipio de Segovia, el Seprona investigó un cable de acero fijado de un árbol a otro y a unos 1,70 metros del suelo, que presentaba unas piedras atadas a los extremos a modo de contrapeso para mantener tenso el cable, según explicaciones de Subdelegación de Gobierno recogidas por Europa Press.

 

El de Miguel Garea ha sido un recordatorio de los peligros a los que un ciclista, profesional, amateur o aficionado; un familiar, un amigo o tú misma; se expone incluso en senderos. Un grito desesperado de un colectivo que cada año lamenta nuevas bajas en toda España: 44 en 2017, y 33 en 2016, según datos de la DGT.