¡Hontoria, out!
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¡Hontoria, out!

 Hipótesis 1. Un artista bueno, honrado y virtuoso creará una obra buena; un sujeto pendenciero, hipócrita y pesetero, una obra deshonesta. Hay artistas que van por ahí medrando, lo último lo he visto en el Patio Herreriano con Eva Lootz donde 47.000 euros del contribuyente han ido al contenedor de la  basura y su director sigue aferrado a los 80.000 euros al año y no ha tenido las agallas para dimitir y sí montar un escándalo porque cree que fulanito no es un artista y menganito, sí. ¡Vamos hombre, pero este señor no sabe para quién vendimia?

 

Como bien dice Félix  Ovejero ya no existen criterios  sobre lo que es  arte, hasta el punto de que cualquier cosa puede serlo –una pintura de Velázquez, o de Picasso, una pintura de Manet, un móvil de Calder, una estatura de Canova, o un “enlosado” de André, un hierro de Serra, objetos encontrados en Ferrant y, en consecuencia tampoco existen criterios para valorar las obras  y como no existen criterios  ahí aparecen tipos como Hontoria para medrar a base de todo tipo de subterfugios y montar un manifestación : los artistas visuales y el mundo de la cultura y los ciudadanos de Valladolid nos concentramos con el lema No a la injerencia política en el Museo Herreriano.

 

¿Qué hacer? Bueno pues trazo  un círculo en el que solo entren mis amigos, amigas y preferidos acompañados por críticos que tienen la facilidad para convertir cualquier cosa de sus amigos en arte y que con hábiles movimientos de relaciones públicas y campañas publicitarias “vendo la moto”  para que Z lo presente como verdadero aunque sea un montón de arena de la playa de Benidorm.

 

Hipótesis 2.No me extraña que en la primera convocatoria para acceder a la plaza de director del Patio Herreriano, quedara desierta por falta de calidad… y eso que se presentó Hontoria. A los quince días le nombraron director. ¡Qué casualidad!

 

Es muy conocida la anécdota  de Juan Belmonte sobre la meteórica carrera de uno de sus banderilleros, Joaquín Miranda que se metió en política  y en escaso tiempo llegó a gobernador  civil de Huelva. Le preguntaron a Belmonte que si era verdad  que este gobernador había sido banderillero suyo. Belmonte con la seriedad marca de la casa que nunca le abandonaba respondió lacónico “sí”  a lo que su interlocutor respondió ¿y cómo se puede llegar de banderillero a gobernador tan rápido? Y Belmonte respondió: Pues como va a ser, degenerando. Y en esas estamos, esperando a un nuevo director del Herreriano que ponga las cosas en su sitio.