Historias de Usera en el LAVA

LAVA, sábado, ocho y media de la tarde. La cola para ver Historias de Usera llega hasta el vestíbulo. El público que llena la Sala Concha Velasco se muestra pletórico. La historia de esta noche es sencilla y cautiva porque tiene fuerza, es cercana y no carece de humor. Los diálogos son naturales y todos los actores parecen creer en lo que hacen.

FICHA TECNICA. Laboratorio de las Artes de Valladolid. LAVA. Historias de Usera. Dirección escénica: Fernando Sánchez-Cabezudo. Producción. Kubik Fabrik. Escenografía: Alessio Meloni. Escrito por Alfredo Sanzol y otros. Reparto: Alicia Rodríguez, Pilar Gómez. Huichi Chiu, José Troncoso, Jesús Barranco y Vecinos de Usera.

 

Uno de los principios de novela más famosos de la historia de la literatura es el de Anna Karénina: todas las familias felices se parecen, pero cada familia infeliz lo es a su manera. León Tolstoi arranca la historia de una manera inolvidable: “Todo era confusión en la casa de los Oblonski”. El cabeza de familia le había sido infiel a su mujer con la institutriz francesa y Anna Karénina llega a casa para intentar reconciliar al matrimonio.

 

En Historias de Usera también hay confusión y una maravillosa ingenuidad de ponerse el mundo por montera para dar testimonio de lo que pasa en un barrio, de apreciarlo y de apurar la belleza de los últimos resquicios de lo que fue y no volverá. Esta obra necesita del espectador una respuesta íntima, verdadera; o sea: que hay que dar para disfrutar de la obra. Los actores te regalan el Kit, pero el espectador tiene que montar las piezas. Este es el asunto principal, no tiene otro misterio.

 

Historias de Usera ofrece al espectador una manera de vivir en un mundo de ayer que nos parece a estas alturas irreal, obsoleto, periclitado (que diría Daniel el profesor de Trabajo Social), pero en ocasiones más real y verdadero que el que nos encontramos cuando salimos al Paseo Zorrilla. Me gustó la puesta en escena y ese momento mágico cuando llueve en mitad del escenario. Es muy bueno que un teatro público como el LAVA abra sus puertas a este tipo de obras, sobre todo si tiene tantos matices como esta. Resaltar, como siempre, al personal que trabaja en el LAVA (su mayor patrimonio) que desconoce convenios y horarios y siempre están atentos para solventar cualquier incidencia, sin llamar la atención, discretamente.

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