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“He pasado muchas horas a solas con el yacente: transmite una paz tremenda y maravilla su belleza”

Andrés Álvarez ha restaurado la imagen titular de la Cofradía del Santo Entierro, que presentaba problemas en su policromía.

Andrés Álvarez junto al yacente restaurado. JAG.

Andrés Álvarez ha trabajado en los últimos meses en la restauración de la talla titular de la Cofradía del Santo Entierro. Un espectacular yacente que procesiona el Jueves y Viernes Santo y el Sábado de Gloria, del que es también cofrade y que se restauró en el año 1986. El profesional se muestra satisfecho con el resultado de la intervención, que el secretario de la cofradía, David Martín, califica como “excelente”. Para mostrar cómo ha quedado esta pieza que se custodia durante todo el año en el Museo de San Joaquín y Santa Ana se han organizado unas jornadas de puertas abiertas, donde Andrés Álvarez a través de fotografías y vídeos explica cómo ha sido el laborioso y complejo proceso.

 

PREGUNTA: ¿En qué ha consistido la intervención?

RESPUESTA: Lo principal ha sido la consolidación de la policromía, porque se caía literalmente a cachos, incluso en el último año se desprendían fragmentos hasta de tres centímetros; especialmente en la almohada, en el paño de pureza y en algunas zonas de las sábana.  Requería un asentado de la policromía y una limpieza superficial, midiendo la conductividad del PH, para eliminar bastante polvo acumulado y se han reintegrado algunas lagunas cromáticas.

 

P: ¿Desde cuándo que no se restauraba la pieza?

R: En el año 1986 se hizo una intervención importante en el actual Instituto de Patrimonio Cultural de España. Entonces se hizo una limpieza a punta de bisturí a base de ralladuras. Ahora hemos tenido que eliminar bastante suciedad y recuperamos el aspecto que tuvo que tener en el año 86, con esa intervención.  Cuando una obra está intervenida te condiciona mucho todo el tratamiento que se pueda hacer en la actualidad. Por eso hemos sido lo más respetuosos posibles tanto con la imagen como seguir un poco el criterio de la reintegración.

 

P: ¿Dista mucho la obra actual de cómo pudo ser en sus orígenes?

R: Dista más de la intervención realizada en 1986, porque en su estado original no tenía esa textura que se consiguió al limpiarlo con bisturí. Si yo hubiera eliminado esa circunstancia ahora hubiera dejado la policromía bastante plana. Entiendo que en su día se hizo porque si se hubiera limpiado directamente con disolventes la hubieran dejado prácticamente sin ningún matiz y con una anatomía mucho menos vistosa y con menos fuerza. No obstante, se sabe que debajo de la almohada, por ejemplo, hay una policromía anterior, pero no tenemos datos suficientes como para decidir eliminarla, porque incluso podría estar retallada.

 

P: ¿Podríamos estar ante una obra salida de la gubia de Gregorio Fernández?

R: Hay una controversia que acompaña a esta escultura sobre su autoría. Lo que es indudable es que anatómicamente  yo diría que supera con creces incluso a los que se sabe que son de Gregorio Fernández de una manera mucho más categórica. Catedráticos de medicina han acudido a este yacente a estudiar cómo es su anatomía y las laceraciones producidas por ese tipo de torturas producidas por la crucifixión.

 

 

P: ¿Sufren mucho este tipo de talla en las procesiones de Semana Santa?

R: Hay que procurar que sufra lo menos posible. Sí que hay que tener en cuenta que algunos de los daños en los que se ha intervenido en la actualidad se pueden poner en relación con actividades como sacarle mucho más a hombros. Ya tenía un problema de adhesión a la policromía y cuanto más le muevas más se va a caer la policromía.

 

P: ¿Cuánto tiempo se ha prolongado la intervención?

R: En torno a las 450 horas, que se han prolongado a lo largo de todo el año porque mi trabajo no me permite estar de continuo. Se ha hecho en el mismo Museo de San Joaquín y Santa Ana para no variar las condiciones de humedad y temperatura de la sala, que por cierto son muy variables, con variaciones de más de 25 grados y con más de 30 puntos en humedad. Después de la intervención una de las actuaciones que se va a llevar a cabo es colocarlo dentro de una vitrina, para evitar que el polvo y los visitantes, que se han llegado a llevar gotas de cristal de sangre, dañen la obra.

 

P: Además de madera policromada ¿qué otros materiales presenta la talla?

R: Vidrio para los ojos y para las gotas de sangre, las uñas están talladas en asta de toro y los dientes en marfil. Además presenta unos baldeses muy naturalistas en cuero, para dar la sensación de llagas en codo, hombro, cadera y rodillas.

 

P: ¿Se ha encontrado con alguna curiosidad?

R: Al desmontarlo para hacer una labor preventiva de desinsectación, ha aparecido la fecha de 1641 que no hay que relacionarla con la hechura del Cristo, que es anterior, pero sí con la base. Además está escrita la palabra “cabesa” indicando donde tenía que ir la cabeza.

 

P: ¿En qué van a consistir las jornadas de puertas abiertas de esta restauración?

R: Se va a mostrar con vídeos y fotografías cuál ha sido el proceso de restauración, porque a simple vista parece que no se hubiera hecho nada.

 

P: Por último ¿cómo definiría la talla? ¿Qué es lo que lo sugiere después de haber pasado muchas horas en soledad junto a la obra?

R: Si tengo un adjetivo para calificar la talla es la de impresionante. Yo que he pasado muchas horas junto a esta pieza trasmite una paz tremenda, pero a la vez te maravilla la belleza.