Haciendo turismo

El ministro Alberto Grzón, en una comparecencia.

No podemos estar en mejores manos. En pocos meses hemos pasado del estado de gracia de un Pedro Sánchez recién investido al estado de alarma y al actual estado de bochorno y vergüenza ajena. No va más, ¡hagan juego! Lo de este miércoles en el Parlamento será un capítulo destacado en los libros de la historia de la necedad, la estupidez y el ridículo. No caben más despropósitos en menos tiempo. Notable, dice Sánchez. ¡Qué va! Matrícula de Horror.

 

Creo que ya está claro para todos. Incluso los que no quieren reconocerlo ahora, igual que han hecho con la necesidad de llevar mascarillas, saben que si superamos por fin la crisis sanitaria, la recuperación económica va a exigir profundas reformas para contener un déficit desbocado y reducir una deuda inasumible. Pero claro, visto lo visto estos últimos días, no parece que avancemos en el camino de esas reformas necesarias, sino hacia el más negro de los abismos, en una España goyesca que vuelve a liarse a garrotazos y en la que la política cede cada vez terreno al matonismo y al trile.

 

Solo hay que observar la actitud de algunos ministros en los últimos días. Por ejemplo, la última intervención en el Parlamento de Alberto Garzón, a la sazón ministro de Consumo. Garzón dirige un Ministerio inventado en tiempo de bonanza, del que desconocemos el organigrama, su propósito y sus funciones. Pero como él tiene grandes aspiraciones filosóficas, se lanza a pontificar sobre cualquier cosa. “A mí me gusta ser muy provocador”, decía cuando presentó su libro. Claro que entonces no era ministro ni tenía que afrontar, junto con el resto del Gobierno, la mayor crisis económica desde 1936.

 

En estos momentos complicadísimos para todos los sectores económicos, pero especialmente para el turismo y la hostelería, Garzón nos regala su visión del problema: “La Unión Europea ha diseñado a España”. Una entidad creada en 1993 ha diseñado un país nacido hace siglos. Una conclusión digna de la lógica marxista, esa que asegura que si en Venezuela hay asalariados, eso es capitalismo. Y a continuación nos cuenta que el diseño europeo de lo español es defectuoso, porque depende de “productos poco manufacturados” como el turismo. Así que hay que erradicarlo, como propone Colau hace años. Dice Garzón que hay que hacer “un cambio de modelo productivo”, aunque ni él mismo sepa qué quiere decir eso, ni cómo se articula dicho cambio.

 

Así salimos de la crisis seguro ¿O no? Y si no, pues otra idea buena es la de derogar la legislación laboral, esa que ha permitido que los ERTEs no sean EREs y que los que no tienen trabajo no sean parados, como nos explicó en su día entre risas Yolanda: “La Comisión Europea quiere emular el modelo español, porque es digamos como una especie de dique ¿vale? que impide que no se despida a la gente [sic]”, decía Yolanda liándose con las dobles negaciones.

 

Así que como la legislación laboral impide que se despida a la gente y la Comisión Europea nos la quiere copiar, según dice la ministra de Podemos, PSOE y Podemos s ponen de acuerdo con Bildu para derogarla cuanto antes. Ni diálogo social, ni ayuda a las empresas, ni contar con la opinión de autónomos, pymes o sindicatos. Lo adecuado para negociar estas cosas es hacerlo con Bildu, que tanto ha contribuido históricamente a crear trabajo y riqueza en España. Luego el Gobierno rectifica y después, Pablo Iglesias, que también es Gobierno, rectifica la rectificación del Gobierno. El carajal es tan inmenso que ya nadie sabe dónde estamos ni a dónde vamos. Sin duda, la mejor situación para que los empresarios se animen a contratar y para que los ERTEs no acaben siendo EREs. Este es el verdadero “escudo social” que nos prometían al principio de la epidemia.

 

Vivimos momentos insólitos, en los que la verdad, los pactos, los programas, las promesas políticas, las alianzas, la gestión económica e incluso la sanitaria, se han ido de vacaciones. No hay ni rastro de un plan de reconstrucción pactado con la oposición, en colaboración con las empresas, en el que podamos sumar el mejor talento, las mayores capacidades, la innovación y la creatividad que siempre aporta la sociedad civil y que no abunda en los ministerios.

 

El turismo es un sector en el que somos una de las potencias mundiales. Es parte fundamental de nuestro PIB y nuestro empleo. No cesa de innovar, transformarse, digitalizarse y aportar valor añadido. Para impulsarlo, lo mejor que podrían hacer muchos de nuestros ministros y algún vicepresidente es irse también de vacaciones. Muy largas si es posible. A ver si haciendo turismo, ayudando a sostener hoteles, bares y restaurantes, sus ideas y teorías trasnochadas y guerracivilistas se limitan a conversaciones informales propias de estos lugares. Y mientras, alguien en el Gobierno se podría dedicar a trabajar para gestionar la crisis económica un poco mejor de lo que se ha hecho con la sanitaria. Igual así no acabamos teniendo que esperar a 2022 o 2023 para ponernos la mascarilla contra el déficit, la deuda y el paro que ahora no somos capaces de fabricar por la incompetencia política.  

Comentarios

Gonzalo 22/05/2020 14:20 #5
Si están de acuerdo es que no son asalariados ni trabajadores del sector, un sector potencial que crea miseria entre sus empleados. Tampoco el firmante del artículo, supongo, tiene ninguna vinculación laboral con la hostelería o el turismo detrás de ese tono irónico y esa sorna incapaz de un análisis profundo.
Jairo 22/05/2020 13:16 #4
No puedo estar más de acuerdo. Nadie se da cuenta de las atrocidades de este gobierno?
Jairo 22/05/2020 13:16 #3
No puedo estar más de acuerdo. Nadie se da cuenta de las atrocidades de este gobierno?
Jairo 22/05/2020 13:16 #2
No puedo estar más de acuerdo. Nadie se da cuenta de las atrocidades de este gobierno?
Jairo 22/05/2020 13:16 #1
No puedo estar más de acuerdo. Nadie se da cuenta de las atrocidades de este gobierno?

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