Hacia un mundo mejor con las pequeñas acciones

Nuestra mayor carga productiva de la energía eléctrica se sustenta, aún hoy día, en la quema de combustibles sólidos como el carbón, el gas o el petróleo, produciendo toneladas de contaminación al aire diariamente.

Debemos dejar el planeta mejor de lo que lo encontramos al llegar. Esta debería ser la máxima que sea asimilada por todas las personas en este mundo si queremos de verdad que algo cambie, si queremos un mundo mejor para nuestros hijos y para toda la descendencia que tenga que llegar.

 

Nuestras pequeñas acciones son las mejores armas para conseguir revertir, tanto el daño ecológico que seguimos produciendo sin piedad, como las relaciones entre las personas que habitamos este planeta, ya es hora de que aprendamos a convivir unas con otras y con el resto de los habitantes con respeto mutuo y e total armonía.

 

Para llegar a este punto, en el que un nuevo paradigma sea el que empuje a la humanidad hacia un mundo mejor, tenemos que comenzar a actuar ya, y como decimos, las pequeñas acciones, esas que no tienen por qué cambiar radicalmente tu forma de vida, son la mejor forma de empezar.

 

El principal problema, las primeras acciones

 

Si miramos con perspectiva para tratar de saber cuál es el principal problema que tiene el sistema social que hemos creado y el que tiene una repercusión más negativa en nuestro mundo es, sin lugar a duda, el sistema energético sobre el que se sustenta esta civilización.

 

Nuestra mayor carga productiva de la energía eléctrica se sustenta, aún hoy día, en la quema de combustibles sólidos como el carbón, el gas o el petróleo, produciendo toneladas de contaminación al aire diariamente.

 

Este sistema es el que en primer lugar debemos atacar e intentar modificar, construyendo un modelo de productividad energética basado en las energías limpias y renovables, como el aire, el agua, el sol, las corrientes marinas o la temperatura del interior de la tierra.

 

Pero este cambio solo puede venir de las organizaciones gubernamentales, de políticas pensadas para el beneficio global, algo que todavía no está ocurriendo. Mientras tanto, tendremos que ser los ciudadanos de a pie los que comiencen a hacer realidad estos cambios, como decimos, con las pequeñas acciones que estén a nuestro alcance, entre las que se incluyen el voto a políticas ecológicas y acciones particulares.

 

Entre las acciones particulares que podemos acometer en nuestras viviendas y negocios, y que son altamente efectivas, está el cambio del anticuado material eléctrico por otro más eficiente y menos contaminante, como es la iluminación Led.

 

Un proceso de adaptación que es mucho más económico de lo que pudiera parecer en un principio, sobre todo si se adquieren los elementos necesarios en la tienda online material eléctrico e iluminación LED QMADS, referente nacional para estos productos, donde solo trabajan las mejores marcas al mejor precio posible.

 

Y es que la iluminación LED ofrece más ventajas en el trato que se ofrece a la naturaleza al consumir mucha menos energía para funcionar.

 

Beneficios de usar iluminación LED

 

La iluminación Led es una herramienta estupenda para disminuir la cantidad de polución a nuestro medioambiente, ya que su reducido consumo hace que la energía necesaria para su funcionamiento sea menor y por tanto la cantidad de combustible fósil se vea reducida notablemente. Además, se le suele llamar iluminación ecológica porque no lleva mercurio ni gases en su fabricación, lo que aumentaría el efecto invernadero y por lo tanto el calentamiento global, pero este no es el único beneficio que aporta el uso de estos elementos.

 

La mayoría de la población conoce y se adapta a la iluminación led por el evidente ahorro que esto significa para su factura eléctrica, que con el aumento exponencial venimos sufriendo los españoles no es un tema que no nos preocupe.

 

Como ejemplo podemos calcular que una bombilla de este tipo en comparación con las incandescentes nos ahorra al mes 1,6 euros, si cambiamos al menos diez, que es lo que puede tener un hogar promedio, el ahorro mensual alcanza los 16 euros que al año suponen nada menos que 192 euros. Para empresas y oficinas, el ahorro lógicamente es mucho mayor, pues hay más lámparas y su tiempo de encendido también es más prolongado.

 

Por otra parte, son elementos seguros, puesto que trabajan con corriente continua de baja tensión, por lo que la posibilidad de un accidente doméstico que provoque una electrocución se reduce significativamente. Así mismo, emiten muy poco calor, por lo que el riesgo de quemaduras desaparece, sobre todo entre los más pequeños de la casa, que son extremadamente curiosos y andan tocándolo todo.

 

La luz que produce es nítida y brillante, por lo que no cansa a los ojos e ilumina mejor los espacios de trabajo, duran mucho más que las bombillas tradicionales, lo que representa un beneficio para el bolsillo y otro más para el medioambiente, al reducir la cantidad de deshechos y la producción de materias primas para su fabricación.

 

La adaptación de las luminarias en el hogar, en el negocio o en la empresa es sumamente sencilla, se puede controlar la intensidad lumínica con control remoto, son más resistentes a golpes y vibraciones al carecer de filamentos y las posibilidades decorativas son innumerables al presentarse en diferentes formatos físicos y con la más extensa variedad cromática posible.