Hablan los guardias civiles que asistieron a una mujer en un parto en Rioseco: "Ha sido el servicio más bonito de nuestra vida"

Los dos agentes visitan al bebé y a la madre una vez en el hospital. TRIBUNA

José Iván Asensio y Miguel Alberto Rodríguez atendieron a la mujer que se puso de parto en su propio coche. Se vieron obligados a reanimar al bebé

El 24 de julio de 2019 será ya inolvidable para los agentes de la Guardia Civil José Iván Asensio y Miguel Alberto Rodríguez destinados en el puesto de la Guardia Civil de Rioseco, en labores de seguridad ciudadana. Cuando patrullaban por la zona recibieron un sorprendente aviso: una mujer se había puesto de parto en el interior de un vehículo en la travesía de la Nacional 601, en Medina de Rioseco.

 

“Pusimos rotativos, nos saltamos los semáforos y en apenas un minuto y medio llegamos al lugar”, dice un emocionado Miguel Alberto Rodríguez, quien lleva un mes en el Cuerpo y se encuentra en periodo de formación. Cuando llegaron, una mujer magrebí, acaba de parir a un niño.

 

“Acaba de salir y la madre estaba con el cordón umbilical y la placenta, imagínate. La situación era problemática porque hacía 40 grados”, dice el agente. José Iván Asensio apostilla: “El bebé estaba en un estado de quietud anormal y por eso apliqué la técnica de un pequeño masaje en el pecho que hizo reaccionar al niño y se puso a llorar”.

 

Una vez puestos a salvo la madre y el bebé, siguieron las órdenes que les daban los facultativos del 112, mientras una dotación de médicos y sanitarios se desplazaba desde el centro de salud al lugar de los hechos. “Nos dijeron que retiráramos al recién nacido del sol, y le tapáramos, además de atender a la madre e hidratarle porque se encontraba en un estado de palidez y sudoración que nos preocupaba”.

 

Finalmente todo salió bien. Los dos agentes, además de hacer de improvisado sanitarios, también tuvieron que regular el tráfico. “Desplazamos el vehículo a la sombra y abrimos las puertas para que corriera el aire”. Al parecer, la mujer se había puesto de parto, en el mismo día que salía de cuentas, y no logró llegar desde la localidad donde habita, Villafrechós, hasta Valladolid. El destino quiso que el bebé naciera en Rioseco y con la ayuda de dos ángeles de la guarda vestidos de verde.

 

“La Guardia Civil es un pronóstico feliz para el afligido”, dice el agente Asensio, con más de 15 años de experiencia, quien recuerda el estado de nervios del padre, que “cuando nos vio se le iluminó la cara”. Los dos agentes de la Benemérita han podido visitar en el Hospital al pequeño y a la madre que se encuentra en perfecto estado. Están abiertos a todo, incluso a ser sus padrinos, comentan entre risas.

 

Los dos coinciden en que ha sido “el servicio más bonito de nuestra vida”. “Una experiencia preciosa, impagable”, que ahora están disfrutando. Sus superiores ya les han felicitado, aunque se quedan con la gratitud de los padres. “Todo salió bien”. Hoy un bebé tiene toda una vida por delante gracias a la labor decidida de estos dos guardias civiles.

 

Los agentes protagonistas en el lugar donde se produjeron los hechos. FOTO: F. FRADEJAS

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