"Había intentado atentar contra mi vida y yo soy madre, yo a mis hijos no les dejo solos"
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"Había intentado atentar contra mi vida y yo soy madre, yo a mis hijos no les dejo solos"

“Es como si tú por dentro fueras un pueblo y llegara un huracán y lo destrozara todo a su paso”. Esto es lo que afirma Natalia García Muñoz , psicóloga encargada del grupo de ayuda para mujeres víctimas de violencia de genero con el que hemos podido hablar.

Intentas imaginarlo, pensar en lo devastador que puede resultar para una mujer vivir esta situación y crees comprenderlo, crees que con las cifras, cada año en aumento, puedes entenderlo… hasta que las escuchas. Cuando empiezan a contar su historia y escuchas que dicen frases como “a mí nunca me va a pasar eso”“yo no me dejo achantar por nadie” , te ves en ellas, te escuchas a ti diciendo lo mismo y luego las miras y ves que podrías ser tú.

 

HISTORIA

 

"Últimamente hablo siempre de mi ex aquí, pero verdaderamente yo no vengo por él. Estoy separada y antes de separarme cuando estaba embarazada de la niña pequeña, estaba en un momento de la relación muy inestable, cuando me incorporé ese año al trabajo, estaba dándome cuenta de que mi relación no iba a ningún sitio.

 

Conocía al padre de un niño que venía y le veía cuando salía a ventilar, me decía cosas como: “Ay si es que tienes una mirada deprimida”, me decía más cosas que no consigo recordar, porque he borrado muchas, me pongo un poco nerviosa cuando lo cuento porque lo tengo que recordar. A raíz de sus comentarios empecé a pensar “jo, pues sí que es verdad que estoy mal, estoy decaída, estoy triste” y me separé.

 

Era tan detallista, tan bueno y yo estaba tan a falta de eso que no podía pensar otra cosa que menuda suerte tenía, que bien me estaba tratando, que era lo que yo necesitaba. Trabajo en un pueblo y por las dinámicas que se llevan en las localidades pequeñas me había enterado que él se había separado de la mamá del niño que con el que yo habia trabajado unos años antes, y él me contaba cosas y me hacía pensar que ella era mala, porque fíjate le había pedido una orden de alejamiento, se había ido con un tío, no le dejaba ver al niño, mala, loca y perversa decía que era.

 

Definitivamente me separé y él me dijo que para cualquier cosa le llamase. En ese momento comencé con la custodia compartida con mi expareja y lo llevaba bastante mal, yo le llamaba y ahí estaba siempre, consolándome, sin hacer nada, no necesitaba nada más. En una ocasión se tiró a besarme y le hice la cobra y no pasó nada, pero al final me enrollé con él y no lo veía mal, me sentía bien, me sentía protegida y sentía que todo era tan bonito solo podía pensar en la suerte que tenía.

 

Él quería que yo mostrara nuestra relación en redes sociales pero yo todavía estaba afectada por mi relación anterior y no quería, le decía que todavía no era mi momento para hacer ese tipo de cosas. Él forzaba la relación para que fuese muy deprisa y yo quería ir despacio porque  mis hijos eran importantes.

 

Cuando comenzamos a ir más en serio la relación fue maravillosa, también a nivel sexual pero de repente se empezó a apagar eso, algo no funcionaba. Cuando quedábamos era a escondidas, al ser un pueblo y estar todo muy reciente no quería dar pie a comentarios, empezó a hacer cosas como quedar conmigo y de repente decirme que ya no quería pero me mantenía al teléfono durante horas en las que podríamos haber estado juntos. Yo pensaba “este tiempo que estamos así, aprovéchalo para estar juntos” y él decía que no, que tenía que aprender a estar sola y que no me preocupase que él me iba a enseñar a estar sola, todavía recuerdo bien esas palabras.

 

Me puso en contra de mucha gente del pueblo. Un día vino gente a mi trabajo a decirme que si yo estaba liada con él. Empezaron a moverse rumores fuertes y que si me habían visto besándome con él y yo no entendía de dónde sacaban eso si yo no quedaba en el pueblo.

 

Dijo que era mejor dejarlo porque le agobiaba, cuando a mí me había mermado mucho porque él ni siquiera quería conocer a mis amigos, A raíz de ahí se marchó y como me dejó tras un tiempo, sin entender nada, quedé con una amiga y me animó a apuntarme a una aplicación de citas, un amigo suyo me vio y se lo dijo, y tras dos o tres meses volvió a contactar conmigo a través de esa app. Y nunca he sido de achicarme con nadie y cuando esto pasó le conteste para vacilarle que me había acostado con tus todos sus amigos y a raíz de ahí… fatal.

 

Empezó a perseguirme, cuando era tan detallista me dio alguna cosa para los niños y para mí y me lo pidió todo y me dijo que si no se lo daba me denunciaba por robo, se lo di todo sin ningún problema. No le había contado esto a casi nadie porque me daba miedo ser juzgada. Me esperaba detrás de un árbol al salir del trabajo, me perseguía por la calle, me llamaba a mi trabajo, me encajó con el coche y yo me encerré y empezó a aporrear la ventanilla.

 

Me asusté mucho porque a veces me paraba y me decía ¿qué tal los niños? Porque mis hijos son míos y mi ex es mi ex pero los niños son tuyos … y me dio mucho miedo porque era una amenaza hacia mis hijos. La cosa se fue poniendo peor hasta el último día en el que ya la cosa estaba muy fea y me acerqué al alcalde para comentárselo porque tenía miedo, me dijo que no pasaba nada y yo me monté en el coche.

 

Con la buena suerte que al arrancar el coche que me di cuenta que me había olvidado unas plantas en el trabajo y paré y entonces oí algo desinflarse y era mi rueda. Nunca he pasado tanto miedo en mi vida, si yo hubiera tirado todo recto hubiese tenido un accidente de tráfico. Cuando lo vio la grúa y el taller me dijeron que no era un pinchazo, que era una trampa y me habían intentado hacer daño.

 

En el tiempo que tardó en llegar la grúa llego él y fue cuando el alcalde se dio cuenta. Le denuncié, había intentado atentar contra mi vida y yo soy madre, yo a mis hijos no les dejo solos. Conseguí la orden de alejamiento, que actualmente ya ha terminado gracias a los pocos meses que habíamos tenido algo y a sus antecedentes, pero me dio verdadero miedo que no me la concedieran por la condición de ser pareja para poder hablar de violencia de género.

 

Cuando pedí testigos nadie se ofreció pese a que lo habían visto, ni siquiera el alcalde. Cuando me incorporé al trabajo pese a llevar el alta psicológica me hicieron ir al psiquiatra porque no querían que yo trabajara allí.

 

Casi pierdo mi puesto de trabajo y tuve que ver como a los tres días todos los que no me habían ayudado se reunían en la plaza del pueblo por el 25 de noviembre con un lazo morado".

 

 

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