Gol, tres puntos, cuasi permanencia y poco más (1-0)

Joaquín celebra el gol que prácticamente da la permanencia al Real Valladolid. LALIGA

Un gol de Joaquín en la recta final del partido tras un rebote fue suficiente en un choque anodino frente al Alavés para dejar casi cerrada la permanencia

FICHA TÉCNICA

ALINEACIONES

Real Valladolid: Masip; Javi Moyano, Joaquín, Javi Sánchez, Raúl Carnero; Hervías (Óscar Plano, m. 56), Alcaraz, San Emeterio (Kiko Olivas, m. 79); Toni Villa (Waldo, m. 56), Miguel (Enes Ünal, m. 61). y Sergi Guardiola (Kike Pérez, m. 79)

Alavés: Roberto; Martín, Laguardia, Magallán, Duarte (Adrián Marín, m. 30); Pina, Fejsa (Pere Pons, m. 56), Burke, Edgar, Camarasa y Lucas Pérez (Joselu, m. 56).

ÁRBITRO: Santiago Jaime Latre.

TARJETAS: Amonestados: Miguel (m. 28), Fejsa (m. 33), Pina (m. 38), Óscar Plano (m. 90), Enes Ünal (m. 90+2)

INCIDENCIAS: Partido disputado sin público en el estadio José Zorrilla.

Menos mal que no había público, porque cuando no hay nada que ver ni siquiera merece la pena que haya nadie para verlo. El Real Valladolid sumó tres puntos de oro para dejar casi cerrada la permanencia gracias a un gol de Joaquín en el minuto 87 frente al Alavés, suficiente en un partido anodino pero que reafirma a los blanquivioletas para este final de temporada.

 

Y eso que el partido empezó con una pequeña gran revolución de Sergio González en la alineación, siguiendo con la táctica de rotaciones, dando salida en el once a Miguel junto a Guardiola como bicefalia ofensiva, con Toni y Hervías en los flancos y San Emeterio y Alcaraz en la medular, retrasando a Joaquín al eje de la zaga junto a Javi Sánchez. Conclusión; Ünal banquillo después del fallo del penalti ante el Levante.

 

Y a partir de ahí, dominio alterno. El Alavés intentaba llegar a la portería de Masip a base de balón parado y el Pucela intento gestionar los tiempos adecuadamente, consciente de que los vascos no están en su mejor momento de la temporada y llegado el momento podía jugar con sus nervios.

 

Los minutos trascurrían y daban los de Garitano más sensación de peligro real. Si algo está demostrando este Real Valladolid es que no se precipita, que prefiere aguantar agazapado hasta que llega el momento de pegar el zarpazo. Ese animal capaz de darlo era Miguel de la Fuente, un ciclón a la carrera, pero falto de acierto para plantarse ante la portería del Alavés con acierto.

 

Fue entonces cuando a ambos equipos les hizo click el cerebro. Un punto no era tan malo para ninguno. Los visitantes sumaban dentro de una mala racha, el Valladolid seguía puntuando y, granito a granito, se acercaba a la permanencia aunque fuera a base de bostezos. Así, casi sin comerlo ni beberlo y sin grandes riesgos, se llegó al descanso con el mismo resultado que el inicial.

 

La segunda parte no comenzó muy diferente. Alcaraz, en sintonía con sus últimos partidos, hizo acercamientos a la portería sin demasiado tino, mientras Sergio daba entrada a Plano y Waldo a la búsqueda de una reacción. También Ünal, que remató el primer balón que tocó en una ocasión que desbarató Roberto Jiménez. Pero nada. Las porterías y los guardametas cada vez iban haciéndose más y más pequeños.

 

Y es que con este resultado queda claro, una vez más, cuáles son los objetivos de este Valladolid. Cuatro goles en seis partidos desde que se retomó la competición, cuatro empates en seis encuentros hasta el de hoy. El método Sergio aburre, no hace levantarse del sofá al aficionado, pero está cumpliendo su meta. Así hasta final de temporada. Partidos perezosos en los que se castiga la falta de orden.

 

Y fue precisamente eso, la falta de orden, lo que terminó de matar al Alavés. Agonizaba el choque en el minuto 87 cuando una falta puesta al área terminó con el rebote en pies de Joaquín. Golpeo poco ortodoxo, pero para adentro. Gol, tres puntos, cuasi permanencia y poco más. Hay veces que no hace falta más. A diez puntos del descenso con doce por disputar.

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