Galaxia Machi

Ir al teatro supone un respiro. Y a la vez una salida de este mundo y una manera de entrar con más fuerza en él.

Ficha Técnica: Teatro Carrión. La autora de las Meninas de Ernesto Caballero. Reparto: Carmen Machi, Mireia Aixala y Francisco Reyes. Escenografía e iluminación: Paco Azorín.

 

El teatro es el arma idónea para combatir la dictadura de lo inmediato y lo imperativo que impone siempre la actualidad. Ir al teatro es mi manera de disipar la melancolía y regular la circulación para no salir a la calle y derribar metódicamente los sombreros de la gente… Carmen Machi es una monstrua sin igual. Con el Teatro Carrión a reventar, todos los ojos y los oídos puestos en ella, el público embebido en sus palabras, en sus gestos, incluidos muecas, saltos, bailes, llantos, cucamonas y brochazos que forman parte de su repertorio.

 

Una maestra que hay que saborearla entera, porque son contadas las actrices de su prestigio capaces de llenar una sala y mantenerla en vilo durante una hora y cuarenta minutos. Teatro del bueno: tres pantallas, una escalera, un banco, dos botes con pinceles y diálogo, mucho diálogo. Yo a la Machi, además la perdono todo. La perdono el punto innecesario de mostrar la alegría de esa manera tan estentórea, como el que se pone unas zapatillas de deporte para ir a un entierro. También la perdono cuando roba una escena innecesariamente. ¡Maestra, sosiego! En esta obra el espectador tiene la oportunidad de saborear la huella fugitiva del pensamiento profundo, la belleza de la expresión artística, la reflexión sosegada sobre la vida y sobre el oportunismo político, capaz de vender Las Meninas porque lo piden las bases.

 

Ernesto Caballero nos cuenta una historia con ojo crítico para que el espectador imagine lugares imprevistos y experiencias que desarrollen sus preocupaciones filosóficas a unos metros del escenario. Carmen Machi es como un espeleóloga: armada solo con la linterna del lenguaje, debe adentrarse en la obra, lanzándose “al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo” por decirlo con el verso de Baudelaire.