Fundas para portátiles elaboradas en la Sierra de Cuzco con un toque vallisoletano y solidario
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Fundas para portátiles elaboradas en la Sierra de Cuzco con un toque vallisoletano y solidario

Jimena Ordóñez desarrolla un proyecto en Perú para ayudar a las mujeres “excluidas” del país, quienes construyen a mano estas protecciones para los ordenadores.

Cada persona tiene un lugar en el mundo, y el de Jimena Ordóñez (Valladolid, 1991) está -al menos en este momento de la vida- en Perú. Allí llegó hace casi dos años por trabajo y se enamoró de todo. No fue un ‘enchochamiento’ como el de Don Patricio, sino un amor que ha ido a más. De hecho, se ha implicado tanto que ha creado un proyecto para ayudar a las mujeres “excluidas” de la Sierra de Cuzco, el cual se trata de la elaboración artesanal de fundas ‘Kata’ para portátiles.

 

Jimena quedó prendida “de la gente, de sus costumbres, de sus paisajes… Del país en general”. Pero también conoció la otra cara de Perú, por lo que decidió comenzar esta aventura solidaria. “Detrás de todo eso me di cuenta de la dura realidad de las mujeres. Queríamos trabajar con un grupo confeccionando un producto y así surgió la idea. Hicimos un viaje a la Sierra de Cuzco y encontramos a algunas”, explica.

 

En ese momento no tenían definido qué producto iban a fabricar, hasta que finalmente lo vieron claro: fundas para ordenadores portátiles. “A través de frazadas [mantones] decidimos crear un producto que realmente se pudiera utilizar”, señala.

 

 

Aunque el camino no ha sido nada sencillo, puesto que llevan “medio año detrás del proyecto”. “Las comunicaciones y el transporte son complicados. Y las mujeres son un colectivo de exclusión. Hablan en quechua [el idioma de los incas y la lengua nativa de mayor uso en Sudamérica] y los hijos hacen de intérpretes, detalla.

 

El proyecto también tiene color verde, ya que la vallisoletana tuvo claro desde el principio que no quería “dañar el medio ambiente. “Se esquila la oveja a mano, se lava la lana con raíces de planta, se tiñen con, por ejemplo, eucalipto, maíz morado, la cochinilla…”, expresa sobre el proceso.

 

 

Una tarea complicada, y es que la propia Jimena reconoce que “todas las características han alargado la confección de la idea”. “Es el valor añadido y agregado. Lleva años de historia detrás. Cada frazada la hacen a mano sin seguir ningún ejemplo de colores. Las fundas salen, máximo, dos iguales. A la gente le gusta esa exclusividad, apunta.

 

El proceso completo dura dos semanas hasta que las fundas están listas para adquirirse. ¿Cómo se puede hacer? “Las fundas ‘Kata ‘están disponibles en España, para que la gente conozca el arte y cultura de Perú, a través de nuestro Instagram (@kata.handcrafts). Utilizamos Instagram, que da todas las funcionalidades que necesitamos. Es una red social adecuada. También están disponibles en Perú, donde en Lima queremos ponernos en contacto con ‘concept stores’, en las que puedes comprar artículos y tomar un café”, responde.

 

 

Su deseo es “llegar al máximo de gente posible” y expandirse por el mundo. De momento, la aceptación ha sido buena. “Me ha sorprendido bastante. Pensaba que íbamos a tardar más en hacer llegar la idea. Las primeras 30 fundas las hemos hecho a modo de prototipo y solo nos quedan cinco. Tendremos que ponernos más en serio (risas)”, explica.

 

El precio de cada funda es de 35 euros, un coste que se ajusta al mercado, sin contar con el tinte solidario y el trabajo artesanal de las mujeres. “A algunas personas les enseñamos fundas a precios de mercado, que son casi del mismo precio. En muchas pagas la marca. Aquí ayudas a estas mujeres y colaboras con la sociedad, expresa.

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