Franz Ferdinand regalan una descarga de adrenalina a la Plaza Mayor de Valladolid

La banda escocesa da muestras de su solvente y potente directo en una noche para recordar en la ciudad.

No venían dispuestos a perder el tiempo. Puntualidad británica y ‘hit’ de los buenos para comenzar: ‘No You Girls’, una de sus mejores canciones. Guitarras y garras afiladas, sin guardarse nada de primeras. No había mejor manera de empezar a incendiar una Plaza Mayor que se mostraba algo fría en los prolegómenos. Y no solo por las bajas temperaturas.

 

Franz Ferdinand se saben su libreto al dedillo, lo cual es un arma de doble filo. Habrá gente que les acuse de no saber reinventarse, pero su receta es ideal para un escenario tan amplio -más de 20.000 personas presenciaron el espectáculo- y en el que se mezcla un público tan heterogéneo. El rock de los escoceses no engaña a nadie, es directo, potente y eléctrico, justo lo que se demandaba.

 

El ritmo no decayó un ápice en los primeros compases, con un Alex Kapranos –a quien no se le discute carisma y presencia- intentando ganarse a la multitud con guiños al “precioso lugar” en el que tocaban, y chapurreando algo de castellano, no con mucho éxito. Uno de los momentos del concierto llegó de la mano de otro de sus himnos, ‘Do You Want To’, canción con la que vibró toda la Plaza al compás de coros como “You’re so lucky”. Algunos empezaban, por primera vez durante todo el concierto, a sentirse de verdad afortunados por tener a los escoceses delante de sus ojos.

 

Hubo espacio también para repasar parte de su último álbum, el notable ‘Always Ascending’. La canción que da nombre al disco y la interesante ‘Lazy Boy’ se enlazaron mientras el bajo de Bob Hardy tomaba cada vez más fuerza y protagonismo.

 

Después de 55 minutos con el acelerador a fondo, los británicos decidieron tomarse un pequeño respiro. No duró mucho el ‘break’. Apenas un minuto después ya estaban tocando los primeros acordes de ‘Evil Eye’, otro de sus cañonazos, aunque para entonces Kapranos ya se había despojado de su llamativa chaqueta verde. No es que hiciese mucho calor, que se diga, pero ni siquiera en Valladolid se les puede dar lecciones de frío a unos escoceses…

 

Para el final de su actuación, Franz Ferdinand también dio lo que prometía, sin juegos. No tardó en llegar el instante más esperado por todo el público presente, que no era otro que ‘Take Me Out’, un tema simbólico de principios de siglo, y que sigue siendo un himno del rock alternativo. La interpretación del mismo, a la altura: colosal. Recordaron a todos por qué llegaron a ser uno de los grupos de que marcó a una generación en todo el mundo, no solo en el Reino Unido. Hasta el alcalde Óscar Puente saltaba e inmortalizaba en su móvil ese instante para recordar.

 

Para cerrar su concierto escogieron la habitual ‘This Fire’, con la que hicieron bajar al suelo a toda la Plaza Mayor. Kapranos decidió hacer un juego de palabras con la letra de la canción: “Valladolid is out of control, I’m gonna burn this city…”. Esa declaración de intenciones era innecesaria, porque en ese momento ya habían alcanzado su objetivo de hacer arder la ciudad, aunque quizá menos de lo que ellos mismos se merecieran. Y con una espectacular caída de globos llegó el epílogo para Franz Ferdinand en las Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo.

 

Se echaron en falta algunas joyas de su repertorio como ‘The Fallen’, o momentos íntimos como ‘40’’, pero no sobró nada. Los escoceses demostraron en Valladolid que sus directos no tienen la culpa de que ya no sean las superestrellas que llegaron a ser hace una década.

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