Formación multicultural sobre el césped del Real Valladolid

El proyecto, que comenzó hace más de una década, acerca cada año al estadio Zorrilla a unos 60 jugadores de entre 15 y 18 años que buscan una formación de calidad y una experiencia vital lejos de sus países.
 

El Real Valladolid es un foco para atraer talento humano. Muestra de ello es un proyecto que desde hace más de diez años se desarrolla en las etapas formativas: decenas de jóvenes jugadores entre 15 y 18 años procedentes de diversas partes del mundo llegan a Pucela para aprender, desarrollarse en lo deportivo, y crecer en lo personal.

 

Se trata de una plantilla internacional por la que pasan, cada año, cerca de 60 personas. "De media a lo largo del año hay 18 o 20 jugadores, y luego están los itinerantes; Cada año hay unas ocho nacionalidades, diferentes culturas, diferentes continentes, especialmente de América y de Asia, y también algún europeo" explica el encargado de la formación de estos jugadores, Juan Carlos González.

 

¿CÓMO ES SU RUTINA?

 

Esta temporada, en esta especie de 'Erasmus' para futbolistas, conviven en la residencia de jugadores del Real Valladolid personas llegadas de "Israel, Taiwán, Argentina, Canadá, EEUU, China, y Corea del Sur". Pero no solo vienen a jugar, sino que continúan con su aprendizaje general.

 

"Entrenamos cinco días a la semana -o cuatro más partido-, parecido a un equipo profesional. Por las mañanas estudian idiomas en la Universidad, o en el instituto Antonio Tovar, cada uno en el nivel académico que le corresponda" desarrolla González, quien lleva más de cinco años en este proyecto, y que está acompañado por Asier, quien hace las veces de segundo entrenador, y de Jorge como entrenador de porteros. Pedro Coria es quien dirige.

 

En esta torre de Babel el primer hándicap es la comunicación, ya que "tienes jugadores que igual no saben nada de español, pero tampoco de inglés". A eso se unen "las diferencias culturales que existen", y que hacen que la convivencia sea en ocasiones un reto.

 

FÁBRICA DE INTERNACIONALES

 

No obstante, sobre el césped todos entienden el idioma del fútbol. "Vienen a incrementar su nivel, con el objetivo de poder llegar a ser profesionales en su país" relata Juan Carlos González, que adelanta varios casos donde se ha conseguido una meta preciosa: "Han pasado jugadores de 30 nacionalidades. Y de ellos, en ocho países han debutado con las categorías inferiores de sus selecciones. Es de agradecer el nivel de trabajo". 

 

Además de eso, "más de uno ha destacado y pasado a categorías inferiores del Real Valladolid, tratamos de que si alguno puede despuntar puedan tener oportunidades en España, mientras que otros han sido profesionales en sus países". 

 

En cualquier caso, lo que seguro consiguen en los anexos del José Zorrilla es un aprendizaje muy valioso. Lo analiza Juan Carlos González: "Los chavales nos trasladan que están más a gusto aquí que entrenando en sus países. Les motiva más, se integran más en grupo. Y la metodología que ponemos en marcha es integral. No disgregamos el físico y la táctica, sino que integramos todos los condicionantes y llevamos un seguimiento semanal"

 

En el país que hizo grande el 'tiki taka', también ese control del balón es seña de identidad de esta escuela internacional del Real Valladolid. "Ellos están acostumbrados a un juego más directo, no elaboran el ataque desde atrás, pero nosotros buscamos el balón" concluye el entrenador.

 

Y todo ello se plasma en los partidos, frente a rivales principalmente de la provincia de Valladolid, aunque también de otros puntos de Castilla y León e incluso a nivel nacional. Encuentros amistosos, porque "a nivel federativo no pueden tener licencia". Poco importa eso en un año que es sinónimo de ilusión, una experiencia vital, y un paso más en el camino hacia el profesionalismo para esos chavales que, gracias al fútbol, llevarán a Valladolid dentro para siempre.