Flamenco en el LAVA
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Flamenco en el LAVA

 Si alguna vez vas “pa “Caí vete pal Puerto de Santa María  verás a los gitanillos como te bailan por alegría... Rocío Bazán es una cantora flamenca que parece que todo lo hace fácil, como quien abre una puerta o riega una planta o mira por la ventana porque está bendecida por el duende, por el duende del flamenco. “Pa cuando yo me muera te voy a mandar un encargo, que con las trenzas, con las trencitas  de tu pelo negro  me amarren las manos, pa cuando yo me muera”.

 

No hay ni miedo ni engaño en  la voz de Rocío Bazán. Su voz emociona. Del llanto pasa a la alegría y el espectador lo siente en su cuerpo. “Aunque pongan en tu puerta cañones de artillería, tengo que pasar por ella”. El flamenco habla de la vida de ahora de antes y de siempre. Y tiene esa capacidad de hacer conexiones que no se suelen dar  y producir  una nueva visión que nos permite en muchos casos ver “esas cosas invisibles”.

 

“Arriba canta el pájaro/ y abajo canta el agua. (Arriba y abajo se me abre el alma) El flamenco cumple la misión de ayudarnos a comprender lo que es demasiado abstracto –la emoción de la alegría- y lo que es demasiado confuso o absurdo,   -la emoción de la pena-  para poder procesarlo solo a base de razón.

 

Aquí, en el LAVA,  ves y sientes lo que está pasando. Que hay una cantaora con mucho talento Rocío Bazán  y un guitarrista Manuel Valencia que solaza el espíritu con la grandeza de su toque hondo y verdadero. El flamenco no corre peligro ni como espectáculo ni como forma de vida porque está hecho de materiales delicados, como la nostalgia, la tradición y los sueños.

 

La nostalgia esta noche es purificadora. Purifican los ecos  de pertenencia que nos recuerdan a  Chano Lobato; a la Tía Anica la Piriñaca y a  Carmen Linares. Porque la emoción que regala a raudales Rocío Bazán logra hacernos sentir vivos e igualar en las alegrías y en las penas  a uno que viva en el 4 de marzo  con otro que viva en Jerez. 

 

 “¡Qué más quieres de mí, si hasta el agua que yo bebo te lo tengo que pedir!” Esta noche Rocío Bazán ha conseguido detener el  tiempo y hacernos pasar un buen rato y  por eso nos fuimos agradecidos a casa. Ya teníamos bastante.

 

A Pedro Sanz con todo mi afecto.

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