Fiscalía mantiene su petición de 10 años de cárcel para los traficantes de Mirabel

Las defensas solicitan la absolución de los procesados, que alegan autoconsumo y que adquirían la droga en Salamanca por ser más barata.

El Ministerio Público ha mantenido su petición de un global de diez años de prisión para los dos acusados de traficar con heroína en la capital vallisoletana, fundamentalmente desde un bajo de la calle Mirabel donde vivía uno de ellos, mientras que las defensas han solicitado su absolución dado que los procesados han alegado autoconsumo debido a su dependencia en el momento de los hechos.

  

Los acusados, Jesús Ángel S.J. y Jorge G.A, de 46 y 45 años, se han sentado este lunes en el banquillo de la Audiencia Provincial de Valladolid tras su detención el 14 de enero del presente año cuando regresaban de adquirir heroína en Salamanca, sustancia que uno de ellos se introdujo en el recto para evitar ser detectada.

  

En concreto, el fiscal pide para Jesús Ángel S.J, cuyo domicilio se encontraba en la vivienda de la calle Mirabel, un total de 4,5 años de cárcel, mientras que en el caso de Jorge G. la pena es más elevada, de 5,5 años, debido a que se le aplica la agravante de reincidencia, ya que cuenta en su haber una condena de tres años y un día por idéntico delito dictada en 2010 por la Audiencia de Huelva.

  

Los acusados, amigos desde hacía varios años, han rechazado que se dedicaran al tráfico de estupefacientes y han justificado varios viajes que realizaron juntos a Salamanca, donde adquirían y consumían, en que la droga allí es más barata y de mejor calidad que en Valladolid.

  

De hecho, Jesús Ángel S.J. ha exculpado a su compañero de banquillo al cambiar su declaración inicial, en la que aseguraba que la droga que se le incautó y que llevaba en el recto en el momento de su detención era una compra conjunta. Así, ha mantenido que era toda suya pero alegó que era de ambos por miedo a que le pudiera caer una mayor condena.

  

Jesús Ángel S.J, en el paro en el momento de los hechos y con un subsidio de 426 euros, ha justificado la tenencia de casi 12 gramos de heroína que se le incautó tras su detención más otros dos gramos en su domicilio en su adicción, ya que consumía en torno a un gramo diario, con lo que lo que dicha cantidad le duraría aproximadamente una semana.

  

Tras rechazar que se dedicara la venta, ha asegurado que su amigo y él iban en ocasiones juntos a Salamanca -algo que también hacía con otras personas- y compraban cada uno lo suyo, en habitaciones diferentes de un punto de venta en el barrio salmantino de Buenos Aires, donde consumían.

  

A este respecto, ha señalado que desconoce la cantidad que adquirió Jorge G. el día de la detención, cuando no se le incautó sustancia alguna, aunque sí sabe que allí estuvo "fumando".

  

Por su parte, el segundo de los acusados ha reconocido su adicción y que acudía cada dos o tres días a comprar a Salamanca, en ocasiones con Jesús Ángel pero otras veces con diferentes personas, ya que la droga era "un 300 por cien" más barata.

  

El día de los hechos, el 14 de enero, contactaron y decidió acudir con Jesús Ángel, aunque ha negado que pactaran comprar una cantidad entre los dos e incluso ha afirmado que no sabía lo que llevaba de vuelta a la ciudad su compañero de viaje, del que ha dicho que conocía su adicción pero no si traficaba.

  

Jorge G. ha negado categóricamente haber comprado alguna vez para vender y ha justificado que llevara plásticos como los que se utilizan para hacer papelinas en que los cogió "en casa de la gitana" que vendía la droga, ya que era donde luego se les ponían las dosis que compraban.

 

VENTA EN CASA Y ALREDEDORES

  

A lo largo del juicio ha testificado una decena de policías que formó parte del dispositivo establecido en torno a la figura de Jesús Ángel S.J, al que consideraban principal vendedor. La mayoría han asegurado que pudieron observar cómo el acusado hacía transacciones de droga, unas veces en la calle y otras en el portal del bajo donde residía.

  

Los agentes han apuntado a Jesús Ángel S.J. como persona que hacía las ventas a toxicómanos, algunos conocidos de la Policía, y han señalado que en ocasiones Jorge G. le acompañaba, pero sólo uno de los agentes ha afirmado que éste último realizaba una contravigilancia y hacía una señal a su compañero para que procediera a la venta cuando observaba un entorno seguro.

  

En el marco de los seguimientos efectuados a los sospechosos, los agentes han asegurado que presenciaron distintos pases de droga registrados los días 7, 8 y 13 de enero del presente año, todos ellos protagonizados por Jesús Ángel S.J, los dos primeros en el portal de su vivienda y el tercero en la parada de autobuses de la calle Cardenal Torquemada. En los tres casos, los clientes adquirieron heroína, entre 0,1 y 0,23 gramos.

  

Así, el Ministerio Público ha mantenido su petición de penas de cárcel para los dos acusados, 4,5 años para Jesús Ángel S.J, por considerar que los 12 gramos incautados iban dirigidos a la venta y superaba "en mucho" lo necesario para su consumo. Además, ha incidido en que tenía en su domicilio dos gramos más de sustancia, varios teléfonos móviles y tarjetas SIM, unos 400 euros.

  

En cuanto a Jorge G, le considera colaborador del anterior, con labores de vigilancia, y ha argumentado que tenía en su poder varios recortes de plástico de los que se utilizan para preparar la droga. Además, considera que ha alegado un consumo demasiado alto como para poder satisfacerse con los ingresos de un subsidio de unos 400 euros.

  

Frente a ello, la defensa de Jesús Ángel S.J. ha incidido en que se "evidencia" la adicción de su patrocinado, que acudía a Salamanca a comprar para su consumo, que era "bastante elevado", lo que se correspondería con lo incautado el día de la detención, una cantidad "no desmesurada".

  

Además, cree que no hay pruebas de que se dedicara a la venta o se preparase para ello y los indicios sólo apuntan a su drogodependencia. El letrado considera que en las declaraciones de los policías ha habido "algo de fabulación", dado que "no es creíble" que pudieran ver a tres o cuatro metros lo que hacía el acusado, ya que "se hubiera notado".

  

Así, cree que la acusación se basa en "meros indicios" y no son para solicitar una condena tan alta, por lo que ha reiterado su petición de libre absolución.

  

Por su parte, la defensa de Jorge G. ha apuntado a la indefensión de su patrocinado, ya que no se han concretado las transacciones realizadas que "ahora se han transformado" en vigilancias, algo que sólo ha apuntado un testigo, algo "no acreditado", igual que la posesión de la droga, ya que no se le incautó cantidad alguna, incluso el otro acusado le exculpa en su declaración.

  

Por ello, ha invocado el principio de "in dubio pro reo" y, aún "cogiendo con alfileres" la acusación, ha señalado que tendrían que darse una pluralidad de indicios para poder condenarle. En cualquier caso, a pesar de pedir la absolución por falta de pruebas, ha solicitado también que se tenga en cuenta su adicción.