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Firmes en igualdad

En el Día de las Fuerzas Armadas, tres suboficiales sargento alumnas de la Academia de Caballería de Valladolid debaten sobre el papel de la mujer dentro de la Institución.

“Qué puedo hacer por ti y qué no”. Así se titula una de las ventanas desplegables en el Observatorio de Vida Militar para la Igualdad entre mujeres y hombres en las Fuerzas Armadas que se puede encontrar en la web del Ministerio de Defensa. En su descripción, matiza que es un órgano meramente consultivo, que puede resolver dudas, informar y orientar sobre trámites a realizar, así como sobre los mandos a quien debe dirigirlas, en materia de conciliación de la vida profesional, personal y familiar (permisos, horarios, reducción de jornada, licencias, etc.), asuntos de género, situación de la mujer… pero que en ningún momento realiza trámites administrativos ni resuelve instancias. También deja claro que todos los militares deben asumir una tolerancia cero a cualquier conducta machista.

 

Hay que recordar que el acoso se introdujo en el Código Penal Militar como falta disciplinaria en 2015. Hasta entonces, ni siquiera estaba contemplado. Sólo se recogía dentro del abuso de autoridad o falta de respeto a un superior.

 

Defensa posibilita a las mujeres que han sido víctimas de violencia de género, cambiar de destino sin pasar el periodo obligatorio de permanencia en el anterior. A esto hay que añadir las comisiones que se forman para investigar los casos de acoso sexual, que tienen una cifra del 0.02%. Pero, en palabras de la Ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, este porcentaje es “mucho” y se trabaja “con el objetivo de erradicarlo”.

 

En el día de las Fuerzas Armadas, ellas vuelven a ser altavoz de la Institución y comparten sus sueños, sus dificultades, sus comienzos en el Ejército y, sobre todo, qué cambiarían para potenciar la igualdad. La Sargento alumna Gisela Velasco Costa, de 26 años, que cursa sus estudios de Tercero de Suboficial en la Academia de Caballería de Valladolid, es la primera en hablar sobre la existencia de este organismo. “Yo definiría a la mujer igual que al hombre en las Fuerzas Armadas. Nunca he tenido ningún problema con mis compañeros por mi género, todo lo contrario, y llevo nueve años en el Ejército, pero si ocurre algo, puedes dirigirte a este órgano para que te asesore y te ayude.”

 

SOLO SEIS MUJERES

 

Velasco se alistó en el Ejército de Tierra con 17 años. Quería tener un trabajo sin rutina, lleno de emociones y de experiencias y hoy en día no lo cambia por nada. Empezó de soldado (escala de Tropa, la básica, después le sigue escala de Suboficiales y escala de Oficiales) de Infantería, el cuerpo del Ejército que tiene como misión ocupar y mantener las posiciones sobre el terreno, son los primeros en llegar al lugar de la misión, a pie. Tiempo después, se pasó a Caballería por su pasión por los carros de combate, característica que diferencia este cuerpo del de Infantería. “Quiero ser Sargento, que salgo en mes y medio, para mandar en uno de ellos”, confiesa, con una sonrisa que destila ilusión. Ella lo tiene claro: “Después me gustaría seguir ascendiendo para ser Oficial, opositar, pasar por la Academia Militar General, en Zaragoza, y acabar de Teniente.”

 

En la Academia de Caballería de Valladolid hay este año seis mujeres que cursan sus estudios de Suboficial. Ninguna Oficial. Son pocas, pero la cifra va en relación con el 12,7% de representatividad de mujeres en el Ejército en el año 2017, según datos del Ministerio de Defensa. Esta cifra es superior a la media de la OTAN, que se sitúa en el 10,8%. España supera en cifras a países como Alemania (9.3%), Reino Unido (9%) o Italia (3%). Francia, por el contrario, alcanza el 19% de mujeres en sus ejércitos y EEUU, el 14,5%.

 

La Dama alumna de primer curso Miriam Pérez Gálvez, de 25 años, realiza su formación en el Acuartelamiento Teniente Galiana, en las instalaciones que la Academia de Caballería dispone en el Pinar de Antequera. Allí se preparan Primer y Segundo curso de la Enseñanza de Formación para el acceso a la Escala de Suboficiales. Tercero ya se cursa en el Acuartelamiento General Shelly, en el Paseo Zorrilla, popularmente conocido como La Academia de Caballería de Valladolid. También se preparan allí los alumnos de Quinto Curso de la Enseñanza de Oficiales y las enseñanzas de perfeccionamiento, es decir, el Curso Avanzado de Unidades Acorazadas y Mecanizadas, el de Instructor Avanzado de Tiro Centauro y el de Instrucción de Tripulación Centauro. Miriam, al igual que su compañera de segundo, Escarlata González León, de 29 años, se ve destinada en una unidad, siendo jefa de vehículo cuando se gradúe.

 

DEMOSTRAR EL DOBLE POR SER MUJER

 

La instrucción castrense siempre se ha caracterizado por su formación en valores: “Estos se viven de una manera mucho más intensa que el resto de la sociedad, pasar 24 horas con tus compañeros hace que se forme una relación muy especial e intensa, es lo mejor de todo, la mayor recompensa”, afirma González, quien también reconoce que las Fuerzas Armadas sigue siendo “un mundo de hombres”, en el que deberían entrar más mujeres. Aunque matiza: Yo cambiaría las pruebas de acceso al Ejército. Por ser mujeres, tenemos distintas marcas, y eso no me parece justo, luego en la formación llevamos el mismo peso, hacemos los mismos entrenamientos, andamos los mismos kilómetros…”, se sincera Pérez. Este pensamiento es compartido también por su compañera y por la Suboficial Velasco.

 

Coinciden igualmente en lo más duro de su formación militar hasta ahora: “Por ser mujer, en la sociedad en general y, por tanto, en el Ejército, parece que tienes que demostrar el doble, y te da más miedo equivocarte, eso es un peso que poco a poco nos vamos quitando, pero todavía queda mucho por hacer”.

 

Estas tres Suboficiales forman parte de las 14.904 militares mujeres de las Fuerzas Armadas españolas. El Ejército de Tierra es el más numeroso en cuanto a efectivos. Cuenta con 65.469 hombres y con 8.799 mujeres, la mayoría en Tropa, que conforman el 11,8% de su total. Sin embargo, aunque el Ejército del Aire cuenta con menos efectivos, es donde más se alcanza la proporcionalidad, con 17.293 hombres y 2.777 mujeres. Estas representan el 13.8% de sus miembros, seguido por la Armada, con 17.431 hombres y 2.576 mujeres. Es decir, que un 12.9% del total de este Ejército son mujeres. En los Cuerpos Comunes a los tres Ejércitos (Cuerpo Jurídico Militar, Cuerpo Militar de Intervención, Cuerpo Militar de Sanidad y Cuerpo de Músicas Militares), se concentran el 25,8% de las mujeres, con 752 miembros.

 

En el Ejército también existen los Cuerpos de Élite, como los Grupos de Operaciones Especiales, popularmente conocidos como “Boinas Verdes”, la Legión (Ejército de Tierra), el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (Ejército del Aire), o la Unidad Especial de Buceadores de Combate (la Armada). Los integrantes de estos Cuerpos se dedican a realizar operaciones de combate complejas, y requieren de un entrenamiento específico. En estas unidades, el porcentaje de mujeres es más bajo, debido a su gran demanda física y las pruebas que hay que superar para formar parte de ellas, ya que se lleva a los aspirantes hasta el extremo a nivel físico y psicológico. Sólo 8 de cada 100 mujeres supera las pruebas y entra.

 

 

LA MUJER HOY Y AYER EN EL EJÉRCITO

 

En concreto, este curso 2017-2018, desarrollan sus estudios de Suboficial en la Academia de Caballería dos mujeres en Primero, una en Segundo y tres en Tercero. En los dos primeros cursos, a ellas se las llama Damas y a ellos, Caballeros. A partir de Tercero, pasan a nombrarse Sargento alumna o alumno. Como curiosidad, las primeras mujeres que salieron de la Academia lo hicieron en el año 1994, fueron cinco y se integraron en el entonces Servicio de Formación de Militares de Empleo.

 

Para ayudar a situar estas cifras, cabe recordar que en las Fuerzas Armadas de nuestro país no hay ninguna mujer dentro de los Oficiales Generales, el más alto escalafón de cada Ejército. Por ir de más a menos, el Capitán General de todos los Ejércitos es un título que ostenta el rey Felipe VI como parte de sus funciones constitucionales. Si seguimos con el Ejército de Tierra, nos encontramos con el General del Ejército, el Teniente General, el General de División y el General de Brigada.

 

La madrileña Patricia Ortega es la única mujer Coronel de España, el rango más elevado de la siguiente escala, la de Oficiales. Esto se explica porque pertenece a la primera promoción en la que se admitían mujeres dentro de las Fuerzas Armadas, en 1988. Ella formó parte de las 25 pioneras que decidieron enrolarse en aquel año. En su misma escala, de mayor a menor, le siguen 1.343 mujeres entre Teniente Coroneles, Comandantes, Capitanas, Tenientes y Alféreces, y 1.358 de la escala de Suboficiales con rangos de Suboficiales Mayores, Subtenientes, Brigadas, Sargentos Primeros y Sargentos. En la escala más básica, la de Tropa y Marinería, se encuentran las cifras más numerosas. Aquí, 5.147 mujeres son Soldados y 4.537, Cabos.

 

Como aporte, la ONU ha establecido que, en las misiones internacionales, el porcentaje de mujeres dentro de sus efectivos tiene que ser del 15%. Esto beneficia a la hora de relacionarse con la población civil, ya que en muchos países donde el Ejército desarrolla misiones de paz, las mujeres locales tienen prohibido hablar y relacionarse con hombres.

 

UNIFORME DE FALDA Y TACONES

 

Otra cosa que también cambiarían las Sargento alumnas Pérez y González, además de igualar las pruebas físicas de admisión, es la uniformidad: “Yo no veo normal ir con falda y tacones y con la prenda de cabeza que ahora nos han cambiado para el uniforme de paseo, cuando tenemos el mismo uniforme en misión y maniobras”, defienden. Bien es cierto que el protocolo civil también recomienda a las mujeres este tipo de vestimenta en actos oficiales.

 

Las tres coinciden en la necesidad de dar más a conocer la realidad de la Institución en medios de comunicación para luchar contra ciertos prejuicios que todavía imperan en la sociedad, ya que la misión del Ejército es, en palabras de ellas, “proteger y velar por la unidad y el interés común del país”.

 

Imagínese que hay una mujer leyendo este reportaje y que se está pensando entrar en el Ejército, ¿qué le dirían estas tres Suboficiales? La respuesta es contundente, clara y común. “Que tenga muy claro dónde se va a meter, y que, si es lo que quiere, que lo haga de cabeza. Este trabajo es un estilo de vida, muy bonito, un mundo aparte.”

 

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