Fallece a los 90 años María-Luisa Arranz, fundadora de 'Pastelería Arranz', en Pedrajas de San Esteban

Algunas de las elaboraciones de la pastelería

Era madre de cinco hijos y fundadora de un negocio con 50 años de antigüedad

La histórica pastelera de Pedrajas de San Esteban, María Luisa Pérez, ha fallecido en Coca a los 90 años. Nacida en 1929, fue madre de cinco hijos y en 1965 comienza su afición por la repostería, lo que la lleva a abrir un pequeño negocio de pastelería junto a su casa familiar en Pedrajas de San Esteban. Decide bautizar la pastelería con el nombre del primer apellido de su marido Julián, aquí nace la 'Pastelería Arranz'.

 

Comienza elaborando los dulces tradicionales y típicos de la zona que antiguamente se realizaban en las casas y, poco a poco, su amor por el oficio y el interés por aprender y buen hacer, la hacen ir evolucionando y perfeccionando sus dulces.

 

Su hijo, Raúl Arranz continuó con la formación y el negocio. Formado en la Escuela de Pastelería de Madrid, a su vuelta se incorpora al negocio familiar, aportando una visión más amplia de la pastelería conviviendo elaboraciones tradicionales con las más modernas partiendo de depuradas técnicas artesanales. especializándose en las pastas de té. Obtuvo la Medalla de Oro en la Copa de España de Pastelería en 1999 junto a la participación de congresos, jornadas gastronómicas y eventos.

 

Su nieto, Julián Arranz, ha trabajado en los mejores obradores de la ciudad condal aprovechando su formación en la Escuela de Pastelería de Gremio de Barcelona. Con su incorporación al negocio familiar aporta una pastelería elegante y de excelente calidad compartiendo espacio con la pastelería de autor más innovadora, ambas basadas en la perfecta ejecución de técnicas artesanales, las mejores materias primas y un cuidado por la estética y vistosidad de cada producto.

 

Actual Subcampeón de España de Pastelería, amplia el negocio familiar creado en 1965 por Maria-Luisa Pérez, en Valladolid con la apertura de una tienda junto a la Plaza Mayor en 2013.

 

Esta pérdida supone la desaparición de un referente en la pastelería tradicional castellana aunque continua con el legado familiar que en 2015 celebró el 50 aniversario. Una empresa histórica familiar que ha unido el apellido Arranz con el oficio de la Pastelería a nivel internacional.