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Esteban Vicente, en Valladolid

La crítica cultural de Ágreda en Tribuna Valladolid.

Para ver y oír la exposición de Esteban Vicente en el Patio Herreriano de Valladolid hay que tomarse su tiempo. El diálogo que se va produciendo con el visitante es de tú a tú. Es un dialogo personal e intimista. ¿Cuál es la principal emoción que emana de esta estupenda exposición?  La primera emoción que me embarga es pedir permiso a quién corresponda y pasar aquí, en la Sala 4, un par de noches. Seguro que por la noche no hay el guirigay que a esta hora de la mañana inunda el claustro del museo.

 

Corramos un tupido velo. He de confesar que en la Sala 4 se está muy a gusto. Esteban Vicente es dueño de una paleta idiomática que ya quisiera el “esperanto” y le sirve para visitar todas las estaciones y las emociones del ser humano. Disfrutaba pintado y hace feliz al visitante viendo sus cuadros. Enemigo de la repetición, el color de sus cuadros te empujan inexorablemente al desasosiego cuando te haces preguntas que a esta hora -todavía- no tienen respuesta.

 

La formas, colores y las figuras son imposibles de comprenderlas, aunque se puedan llegar a identificarlas, hay que poseer un grado de imaginación y fantasía que  linda con lo inconsciente. La interpretación y la interacción con la pintura de EV producen conocimiento, ingrediente imprescindible para disfrutar de su belleza. ¿Qué es la belleza? La belleza intrínseca es placer. El placer que tiene la capacidad cognitiva de señalar la simetría, el orden y la proporcionalidad de lo que se siente.

 

La belleza es subjetiva, como no podría ser de otra manera. La belleza insuperable  que tiene esta exposición es uno de los grandes prodigios creados por la mano de un artista ante que el que sientes, curiosamente, familiaridad. Familiaridad en el sentido, de que no te importaría pasan un largo tiempo acompañándole, en definitiva, estar con él. Mientras veía la exposición me acordé de Piet  Mondrian, porque a semejanza de EV sentía que la sencillez es el estado ideal de la humanidad y ambos comparten  los tres colores primarios: rojo, amarillo y azul.

 

El color, escribía Henri Matisse, es un medio de liberación, más que el dibujo. Por eso esta exposición es una invitación a disfrutar, disfrutar de verdad.  En definitiva, el arte de Esteban Vicente,  es un placer sensorial, cultural e intelectual

 

Valladolid. Patio Herreriano. Esteban Vicente. Siento, luego pinto. Hasta el 2 de junio.

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