¿Este año toca ponerse en forma?

Una de las salas del gimnasio McFit

Empezar a ir al gimnasio para ponerse en forma es uno de los propósitos más típicos en el comienzo del año. La oferta en Valladolid es amplia y el cliente tiene donde elegir pero lo importante seguirá siendo la constancia. 


 

Un enero más los gimnasios se frotan las manos con los propósitos de año nuevo de miles de personas convencidas de que este año sí, es hora de ponerse en forma. Hacer ejercicio en la calle en Valladolid por estas fechas no es una opción a no ser que tu objetivo sea coger una hipotermia, por eso hay un gran número de gimnasios en la ciudad entre los que elegir.

 

En Valladolid si no cumples el propósito será más por falta de ganas que por falta de gimnasios, pues hay una gran variedad. Desde Parquesol hasta Barrio España. Desde la tradicional sala con mil y una máquinas hasta el llamativo Crossfit, pasando por la piscina, clases de zumba y demás actividades.

 

Aclarar que el Crossfit consiste en encadenar una serie de ejercicios diferentes realizados de forma constante e intensa. Si no te gusta repetir una y otra vez lo mismo, este tipo de recintos especializados pueden ser lo que buscas. El WBCrossfit y el Valladolid Vacceos Box son un ejemplo.

 

Los precios suelen estar entre los 15 y los 30 euros al mes, si bien es cierto que las ofertas son constantes y siempre habrá alguna que se pueda aprovechar. El Fitness Park, el CDO (Centro de Deportes y Ocio Covaresa), el Centro Deportivo Río Esgueva, el Palero o el McFit son algunos de los que cuentan con más popularidad, aunque otros centros más pequeños como el Olimpia Fitness también tienen una valoración bastante positiva de los usuarios. Otra opción muy valorada está en Veevo, en la calle Perú. A punto de cumplir su primer aniversario, este centro que mezcla un entrenamiento de fitness y boxeo en saco tiene cada día más adeptos.

 

Al elegir gimnasio me fijé principalmente en la relación calidad-precio, luego ya pensé en la clase de ejercicio que quería hacer y por eso me decanté por uno que tuviera variedad de máquinas”, cuenta Leyton Loayza, de 20 años.  Y es que el bolsillo suele ser lo que más condiciona.

 

Temas como el lugar también influyen, nadie quiere hacer más ejercicio yendo al gimnasio que dentro de él.  “Me cambié de gimnasio porque estaba más cerca de mi casa pero, sinceramente, me cambiaría otra vez porque es a donde van mis amigos”, explica Sara González, de 20 años.

 

Respecto al cuándo, lo típico es empezar en enero, la motivación del año nuevo es el desencadenante perfecto. Aunque no siempre es así, “yo empecé en septiembre, pero vamos lo principal es no empezar en verano, porque sabes que la rutina que te marques no la vas a cumplir”, destaca Leyton.

 

“Invierno es una buena fecha para empezar, porque el frío te quita las ganas de salir a correr y hacer deporte en la calle”, declara Mariela Paz, de 40 años.

 

Pero, ¿por qué ir al gimnasio?Pues para ponerme en forma, adelgazar…, lo típico”, cuenta Daniel Pérez, de 19 años. Todo el mundo tiene sus razones, pero el “para mantenerme/ponerme en forma” o el “para hacer algo de ejercicio” son una constante.  No obstante lo realmente importante aquí es que el motivo elegido sea lo suficientemente fuerte para sacarnos de casa para cumplir la rutina, algo que no es nada fácil. No dejarse impresionar por los típicos cuerpos esculpidos en mármol de cualquier gimnasio es otro elemento clave.

 

Una vez escogido el dónde, el cuándo y el por qué, ahora lo único que te separan de la meta son tus ganas de llegar a ella. En esta tarea es fácil acabar tirando la toalla porque lo que al principio se enfocaba sencillo parece demasiado duro o porque no se ven resultados inmediatos. Los dolores y las agujetas se suceden y claro, acabas reflexionando sobre por qué no lo habías hecho antes. 

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