Estas son las tres lesiones más frecuentes en los accidentes de tráfico

Asistencia accidente

Abril es uno de los meses del año en las que mayor densidad de tráfico hay en un corto periodo de tiempo y, tanto es así, que se calcula que durante estos días se realizan más de 14 millones de desplazamientos por carretera.

Conducir con la mayor prudencia posible y ciñéndose a las recomendaciones de la Dirección General de Tráfico es una de las mejores formas para evitar la gran tasa de accidentes concentrados en estas fechas.

 

No obstante, un accidente de tráfico es una circunstancia imprevisible, y sus consecuencias son difíciles de calcular, si bien existe una serie de lesiones que se han identificado como frecuentes dentro del contexto de los siniestros en carretera.

 

1. Latigazo cervical. Cuando la persona recibe un impacto, su cabeza realiza un movimiento brusco hacia delante y hacia atrás, lo que se conoce como un latigazo cervical, que puede derivar en rotura de ligamentos o esguinces, y en casos más graves en hernias en los discos superiores.

 

Los efectos del latigazo cervical no suelen manifestarse en el momento del impacto, sino que dichos síntomas pueden llegar a partir del siguiente día tras la colisión.

 

2. Latigazo dorsal y lumbar. Cuando la colisión provoca el brusco movimiento de la cabeza hacia delante y hacia atrás, el latigazo puede resultar más fuerte y afectar a la espalda en su totalidad, provocando lumbalgia o problemas dorsales.

 

Estas lesiones deben estar supervisadas por un especialista que paute su tratamiento y su proceso de recuperación.

 

3. Politraumatismos/fracturas. Una de las lesiones más graves derivadas de los accidentes son los traumatismos, que constituyen la primera causa de muerte en la población joven a nivel mundial. Los impactos fuertes pueden fracturar diferentes partes de nuestro cuerpo, y la aceleración/desaceleración que produce la colisión puede desplazar nuestros órganos internos.

 

Las fracturas más frecuentes son en la cabeza (craneales y faciales) y las extremidades (roturas de huesos en brazos y piernas). Muchos de los traumatismos requieren de intervención quirúrgica, pero otras pueden evolucionar favorablemente con tratamiento y rehabilitación, siempre dependiendo del diagnóstico médico previo.

 

Los traumatismos deben ser atendidos rápidamente por el personal sanitario ya que los traumas no presentan heridas externas, pero si en profundidad, y pueden manifestarse con el tiempo, por lo que hay que controlar su evolución.