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Esperanza vallisoletana para los niños saharauis

Si existe alguien que arranque las páginas del calendario durante todo el año, es un niño. Cuentan los días para que comience el verano, dejar a un lado los libros y sacar a la calle las bicicletas para jugar con sus amigos durante todo el día, pero no todos los jóvenes tienen la misma infancia.

Hay un lugar en África, en el Sáhara, en el que los niños cierran los ojos pensando que falta un día menos para alejarse de la cruda realidad, el infierno particular en el que viven, y poder viajar a Europa para disfrutar de dos meses de tranquilidad.

 

Un número de 39 niños visitará Valladolid dentro del programa de acogida ‘Vacaciones en paz’ que la Asociación Amigos del pueblo Saharaui en Valladolid (ASHVA) pone en marcha cada verano. Una iniciativa que lleva funcionando desde 1996 y que, cada verano, durante los meses de julio y agosto, trae niños de entre 8 y 12 años de los campos de refugiados para que conozcan una vida más allá de la ocupación militar de su lugar de origen, las condiciones climatológicas insoportables y un desierto infinito. Así es la vida de los niños saharauis que jamás han conocido la estabilidad y que vivirán con familias españolas y podrán compartir experiencias, vivencias y vacaciones con pequeños de este lado del mundo.

 

El programa 'Vacaciones en paz' se pone en funcionamiento durante los meses de verano para que los niños españoles y africanos puedan realizar un intercambio cultural con personas diferentes y con otras costumbres. Conocer una nueva realidad hará a los jóvenes más tolerantes y empáticos. El aspecto más importante es que durante los meses de verano se produce la “Hamada” argelina por lo que se pueden llegar a más de 50ºC a la sombra lo que supone una supervivencia imposible. La deshidratación y la falta de alimentos empeoran el estado de salud de estos niños que no cuentan con las mismas opciones para vivir que otros.

 

Además, ASHVA, establece un programa sanitario en armonía con la Comunidad Autónoma y el ayuntamiento que permite que todos los niños sean sometidos a reconocimiento médico cada vez que visiten nuestro país. Esta oportunidad hace posible que los niños saharauis cuenten con una vigilancia en su salud y tengan la oportunidad de crecer sanos como el resto de jóvenes españoles. Durante los dos meses que se encuentran en nuestro país son sometidos a revisiones de la vista, que podría estar dañada por el sol del Sahara, del oído, de sangre y orina.

 

El Palacio de Pimentel rebosaba nervios el mediodía de este martes, 18 de julio, porque el Presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, junto con el delegado saharaui en Castilla y León, Mohamed Labat Mufasa y el presidente de la Asociación Cultural Amigos del Pueblo Saharaui de la localidad, Rufo Martín Mateo, recibían al grupo de niños procedentes del Sahara acompañados de la que será su familia durante los próximos meses.

 

Al grito de ‘Sahara libre’ los jóvenes se han colocado alrededor del público que les observaba y ellos, asombrados por aquello que les rodeaba, han guardado silencio. Durante la intervención, Jesús Julio Carnero, ha mostrado su deseo para concienciar y paliar la guerra del Sahara Occidental contra Marruecos. “Ojalá no sea necesario seguir desarrollando este programa porque ello significaría que el pueblo saharaui puede vivir de manera libre en su territorio, pero mientras sea necesario, seguiremos apoyando esta iniciativa para hacer mejor la vida de los más pequeños”.

 

En este sentido ha destacado que este año ha incrementado el número de niños saharauis en la localidad gracias a la incorporación de 15 nuevas familias al Programa. “Esto es posible gracias a la ayuda de la Diputación de Valladolid y de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui que, junto a la ayuda del Ayuntamiento de Medina del Campo, sufragamos el coste del programa. Sobre todo es posible gracias a las familias receptoras puesto que sin su solidaridad e implicación sería imposible desarrollar esta actividad”, agradece Carnero.

 

Entre tanto revuelo por parte de los niños que no podían mantenerse al margen de la situación, ondeaban banderas de Sahara Occidental con la palabra ‘libre’ escrita en ellas. Mohamed Labat, delegado saharaui en Castilla y León, no perdió la oportunidad para mostrar su agradecimiento a estas familias que deciden embarcarse en la aventura de cuidar a un pequeño que realmente lo necesita. Además, destacó que esta actividad serviría de intercambio cultural entre los más jóvenes. “Estos niños tan pequeños son embajadores que estrecharán lazos entre España y el Sahara”, declaró Labat que aprovechó la ocasión para pedir ayuda a las Administraciones para poner freno al conflicto contra el Imperialismo de Marruecos.

 

Los agradecimientos llegan a su fin. La complicidad entre los participantes era palpable. Todo el mundo sonreía y parecía que el mundo pudiera llegar a pararse. El presidente de la Asociación Cultural Amigos del Pueblo Saharaui de Valladolid, Rufo Martín Mateo tomó la palabra y leyó un escrito que había recibido por una niña que anteriormente tuvo la ocasión de pasar las vacaciones de verano en nuestro país. “Gracias. Gracias por ayudar a mi pueblo a todos los niños que vienen a Valladolid. Esta hoja está escrita con todo mi cariño, de verdad, gracias por todo”. Y, entre un cúmulo de aplausos el acto llega a su fin. Los jóvenes caminan hacia sus padres, independientemente de la sangre que lleven, porque ahora son su familia y les sujetan la mano porque saben que hogar también es aquel que te tiende un brazo cuando más lo necesitas.

 

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