Es una Roca y quiere ser el Rey

Manzanares y Roca REy abandonan el Coso de Zorrilla en hombros. TRIBUNA

Andrés Roca Rey impacta en Valladolid y corta tres trofeos en una rotunda actuación. Manzanares se reencuentra con la afición vallisoletana con una estética faena y Juli se va de vacío.

Cuarta de Feria en el Coso de Zorrilla. Tarde calurosa y casi lleno en los tendidos. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández (1º, 2º y 4º), de presentación y condición desigual. Destacaron el tercero y el quinto.

 

Julián López El Juli, ovación y ovación

José María Manzanares, ovación y dos orejas

Andrés Roca Rey, dos orejas tras aviso y oreja tras aviso

Se llenaban prácticamente los tendidos y en el ambiente aún se respiraba el fiasco de los vellosinos. Todo estaba muy reciente y los dos primeros de la tarde hicieron augurar lo peor. Juli se tuvo que emplear ante un encastadito y pegajoso toro de Domingo Hernández que cabeceaba al final de cada muletazo y que no dejó expresarse con claridad al madrileño. El primero de Manzanares, excesivamente engatillado (fue protestado), se descubrió como soso, descastado y sin ninguna condición. Abrevió un cariacontecido Josemari, que veía con preocupación cómo su doblete en la feria se esfumaba con más pena que gloria.

 

Pero el público estaba impaciente por ver a la que ha sido la auténtica revolución en esta temporada, Roca Rey. Hasta su compatriota Mario Vargas Llosa, acompañado de Isabel Preysler, se acomodaba en una buena barrera 'de capotes' y saboreaba el runrún que había en la plaza.

 

Andrés Roca Rey alternó las verónicas y las gaoneras en su saludo al colorado ojoperdiz de Garcigrande que tenía otro son que sus hermanos.

 

Aprovechó esa movilidad el diestro para iniciar por estatutarios. Pero Descarado, así se llamaba el número 138, se le cruzó en los últimos metros y a punto estuvo de llevárselo por delante. Andrés es una Roca y aguanto el tipo. Sin amilanarse compuso la figura de nuevo por estatutarios y ahí comenzó su impactante labor. Hasta que se hizo con la embestida del oponente, el peruano tuvo que perderle pasos en las primeras series, especialmente en el complicado pitón izquierdo.

 

Pero como Andrés además de ser una Roca quiere mandar en esto y convertirse en el Rey apostó al impacto, asentó las zapatillas en el amarillo albero pucelano y ahí comenzó la revolución que cambió la tarde. Mano baja y poderosa. Largo trazo y templado, aunque por encima de todo sobresalieron tres naturales eternos, remachados con varios pases de pecho afarolados.

 

Cuando la faena parecía estar ya rubricada, Roca se sacó de la manga una tanda sobre la diestra soberbia, arrastrando la panza de la tela, mandando, vaciando la embestida y quedando colocado para el siguiente derechazo. Unas ajustadísimas bernadinas acabaron de sobrecoger al respetable, impactado por lo visto en la arena, que recibió con un silencio imponente el primero de estos recursos. El puñetazo en la estocada fue contundente y el presidente no tenía más remedio que colocar las dos orejas en las manos de Roca Rey, quien sonreía tímidamente en su paseo triunfal por el platillo.

 

 

No fue la tarde de Juli en Valladolid, que se fue de vacío. El cuarto sembró el pánico en el tercio de banderillas y pareció que su acometividad podría servir al madrileño. Lo cuidó con pulcra suavidad en las primeras templadas y dulzonas series, sin someterlo en exceso. Pero cuando el de Domingo Hernández se sintió atacado en una distancia más corta acabó por rajarse. No acabó de afinar con el acero y Julián terminó de vacío su comparecencia en el Coso de Zorrilla.

 

Desde las emotivas verónicas con las que saludó al castaño que hacía quinto, ya se vio a un embraguetado y enrrabietado Manzanares. El alicantino no podía dejar que los cuatro toros en una de sus plazas talismán se fueran al desolladero con las orejas puestas. Pidió a los suyos que lo cuidaran en el caballo y en banderillas, y así fue.

 

 

El inicio del trasteo llevó herrado a fuego el cartel de ‘Made in Josemari’. Trincherazo de cartel, derechazos con empaque y un cambio de mano de los que levantan el olé, últimamente el ‘bieeeeen’ entre los taurinos.

 

Manseaba Amarrado que, haciendo honor a su nombre, se anclaba al albero, escarbaba, y le costaba tomar el primero. Pero cuando lo hacía, el animalito era una máquina de embestir por bajo. Con buen tranco y humillando. A Manzanares le vino al pelo (engominado eso sí) para reencontrarse con su toreo. Elegante, cuidando la composición, templado, hondo y largo, también despegado, aunque las apreturas llegaron al final de la faena con una excepcional serie que recordó al Manzanares idolatrado por la afición vallisoletana. La feana tomó vuelos, pero quizá hubiera sido un toro para planear a más altura.

 

Decíamos que tardaba en el primer cite el morlaco y aun así el de Alicante se empeñó en ejecutar la suerte suprema recibiendo. Lo cazó con habilidad y a pesar de que el acero cayó delantero, el público que no que no quería salir de la plaza con la amargura del anterior tarde pidió con fuerza los dos trofeos, para que el alicantino cruzase en volandas una vez más el Coso neomudéjar de Valladolid.

 

Quedaba uno en los chiqueros. Y Roca Rey se revolvía ansioso en el callejón. El hambre de triunfo hace que el joven diestro peruano apure hasta la última de las embestidas. Lancero, que cerraba el encierro, fue manso. Todo lo que hizo fue de manso y aunque en un inicio se movió, siempre busco el escape y las tablas, como manso.

 

Andrés se fue al hilo del callejón y al tendido 3 y ahí planteó batalla. Poco a poco lo fue metiendo en ese canasto de franela y logró algunas tandas meritorias, siempre de muy baja mano y tapando la salida al animal que, en cuanto veía luz, salía despavorido. Valiente, hierático como una Roca, el que quiere ser Rey se fue a buscar las dos orejas, ante un público rendido al peruano, que saborea un momento dulce y de claridad de ideas. El premio quedó en una, por la estocada defectuosa y el descabello. Qué más da, Valladolid ya tiene un nuevo héroe al que sacar en hombros junto al consentido de la afición pucelanaApunten porque es una Roca y quiere ser el Rey del toreo.

 

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