¿Es el matrimonio el destino definitivo del amor?

La inestabilidad económica y el temor al "para siempre" impide a muchas parejas dar ese paso de "estabilidad" que supone el matrimonio.

La familia sigue siendo una de las instituciones culturales más apreciadas en España. Sin embargo, en nuestro país existen cada vez más modelos de familias. Ya no solo está la familia constituida por padre, madre y los niños, sino que hay cabida para parejas homosexuales, familias monoparentales e incluso relaciones de poliamor.

 

Una de las señas que indican que el concepto familia está cambiando, o al menos el modo de acceder a ella es el descenso progresivo en el número de matrimonios. Los datos indican que cada año en España se registran menos matrimonios, es decir, se celebran menos bodas. Con respecto a los años previos a la crisis económica, el descenso de bodas en la actualidad está alrededor de varias decenas de miles de bodas menos.

 

Muchas parejas en la actualidad ya no quieren casarse. Unos huyen de la iglesia, otros no creen en el matrimonio jurídico y otros no cuentan con suficiente estabilidad económica como para organizar la boda de sus sueños.

 

Estas son, quizás, las dos principales razones que explican por qué ha descendido en una importante cantidad el número de bodas celebradas en España. La inestabilidad económica y el temor al "para siempre" impide a muchas parejas dar ese paso de "estabilidad" que supone el matrimonio.

 

El excesivo coste de muchas bodas provoca también que los españoles cada vez se case más tarde. Algunos datos muestran que la media de edad a la que los novios contraen matrimonio supera los 35 años. En comparación con países vecinos, España está a la cola, pues es el séptimo país de la Unión Europea en donde menos bodas se celebran.

 

Todo esto está muy influenciado por la situación económica. A pesar de que España acumula varios años con creación neta de empleo y las cifras de paro están cayendo, la calidad del empleo creado sigue siendo muy preacaria. Esto se traduce, entre otras medidas, en la tardanza de los jóvenes en independizarse.

 

Con todas estas razones nos preguntamos, ¿es el matrimonio el destino definitivo del amor?

 

La libertad de poder decidir sin estar sometidos a juicios

 

Ocurre con este tema algo similar a lo que sucede con tener hijos. La tradición establece que los pasos a seguir son en primer lugar ek matrimonio y posteriormente tener hijos. En este sentido, las mujeres son quienes más se ven juzgadas por la sociedad, pues la maternidad es presentada en muchos círculos como una experiencia vital que toda mujer debe vivir en algún momento de su vida.

 

Al tiempo que ocurre esto, muchas mujeres son apartadas de su carrera profesional o penalizadas por haberse quedado embarazadas, porque no resultan útiles para las empresas. Célebres fueron las palabras hace unos años de la por entonces presidenta del Círculo de Empresarios Mónica de Oriol cuando dijo que prefería contratar mujeres matores de 45 años o menores de 25 para evitar embarazos en el seno de la empresa.

 

La solución, tanto a elegir casarse como a tener hijos pasa por la libertad y por no juzgar ni presionar a quien tome una decisión libremente. En el caso de la maternidad la situación es si cabe más preocupante, pues subyace la creencia de que la mujer solo es 100% mujer si consigue ser madre.

 

En cualquier caso, sea cual sea la decisión que se tome, ninguna es más válida que otra, sino que simplemente se corresponde con los deseos o las necesidades de una pareja. Debemos perder el miedo a mostrar nuestros sentimientos y a comunicar decisiones que puedan resultar impopulares, pero que a nosotros mismos nos hacen crecer como persona.

 

Si la decisión es casarse, cásate libremente. Si prefieres no hacerlo, hazlo convencido de ello. Pero en caso de hacerlo, hay que mostrar amor por tu pareja. En esta web puedes encontrar mensajes de amor para tu pareja, si no sabes cómo mostrar tus sentimientos, déjate guiar por algunos mensajes en este texto.

 

¿Y si el matrimonio no funciona?

 

Par toda la vida, del matrimonio se dice que es para toda la vida. Y ese es el deseo que tienen todas las parejas cuando dan ese paso, haber encontrado al amor verdadero y sellar con esta unión su relación de afecto casi irrompible.

 

Sin embargo, esto no siempre sucede así. Los noviazgos se rompen e incluso los matrimonios o las parejas muy asentadas que deciden no pasar por el altar, sufren momentos de crisis.

 

Si la situación es insostenible llega la ruptura. ¿Qué se puede hacer entonces? Intentar mirar para adelante, sacar todo lo positivo de la relación y crecer como persona.

 

Son muchos los consejos para olvidar a mi ex, o superar a mi ex, pero la clave parece estar en ser optimista con lo que vendrá después, que a buen seguro es esperanzador. Si el futuro se presenta con esperanzas, aunque estén lejanas, a buen seguro encontramos respuestas a esa dura preguna de cómo terminar con mi ex.

 

Sea como fuere, que en la actualidad más gente decida no casarse o que las cifras de separaciones y divorcio estén creciendo no debe ser achacable a que hoy día existan relaciones amorosas de diferentes tipos.

La libertad de decidir y no sentirse atados tiene como muestra esta capacidad de cada persona de rehacer su vida por libre, sin tener que prorrogar un patrimonio que, a su juicio, estaba condenado al fracaso.No obstante, no pretendemos desde este artículo negar la institución del matrimonio. La boda es, para muchas parejas, ese paso definitivo para mostar su amor al mundo.

 

En la celebración, más íntima o por todo lo alto, existen muchos Detalles de boda con los que agasajar a los invitados. Un consejo para que estos detalles de boda triunfen es la originalidad. En la web Fiesta y Boda aconsejan obsequios para invitados como tazas personalizadas, chapas, camisetas... y un sinfín de objetos con los que guardar un recuerdo de esta jornada tan especial.

 

No, el matromino no es el destino definitivo del amor, al menos no para todo el mundo. Si una pareja decide casarse, adelante, que lo haga con todo su cariño, pero no en todos los casos contraer matrimonio es la vía para alcanzar la felicidad en pareja.