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Entre Dimensiones: Las cicatrices de la fachada Ayuntamiento de Valladolid o los disparos de 1936

Raúl Ferrero, en el Ayuntamiento. A. MINGUEZA

La última limpieza de la fachada de la casa consistorial, el año del centenario, dejó al descubierto un buen número de desconchones en la misma. ¿Fruto de la erosión?

Tal y como apuntan los documentos históricos, esas oquedades en el ladrillo llevan 80 años acompañando a la fachada del Ayuntamiento de la ciudad. Agujeros para nada fruto de la casualidad ni de la mencionada erosión. Fueron disparos, tapados por la suciedad y el paso de los años.

 

19 de Julio de 1936, día siguiente del Levantamiento Nacional en el marco de la Guerra Civil española. Un grupo de militares y falangistas se personaban en pleno centro de la Plaza Mayor, su objetivo: expulsar, fusil y metralleta en mano, a Antonio García Quintana, último alcalde vestigio del socialismo hasta la restauración de la democracia.

 

El citado fusil 'Máuser' de origen alemán contaba con reconocida calidad, eficacia y precisión, un calibre algo menor que el de una pistola de nuestro tiempo actual y garantizando una distancia de disparo efectivo de 500 metros alcanzado una máxima de 1.500 metros. Respecto a las armas automáticas o metralletas que utilizaron los asaltantes no hay datos concretos, pero podríamos apuntar los conocidos modelos 'Bergmann' de 4,9 kg de peso, capaz de escupir hasta 400 cartuchos por minuto, o incluso una ametralladora propia de la casa Máuser.

 

Hasta 53 impactos recibió la cara principal del edificio en su parte derecha, normalmente pasan inadvertidos para la gran mayoría de vecinos de la ciudad que lo desconocen y pueden apreciarse concretamente en torno a la ventana del despacho del alcalde, que hoy sigue siéndolo.

 

A. MINGUEZA

 

Se desconoce si la intención del grupo armado era solo intimidar o buscaban ir un paso más allá. Lo que sabemos es que accedieron al edificio en busca del alcalde y hubo nuevos disparos. Se dice que uno de esos disparos llegó a la Sala de Comisiones, donde quedó incrustado en el marco de uno de sus cuadros donde aún seguiría atrapado, dato el cual podemos atestiguar como incierto dada nuestra visita a dicho emplazamiento y constatar que el cuadro no existe, al menos, hoy por hoy en la sala mencionada.

 

 

Podemos señalar que la trayectoria de origen de los disparos tampoco coincide con la ubicación del lugar de los hechos. Sin embargo, sí pudimos registrar fehacientemente pruebas de lo ocurrido por las marcas de los proyectiles contra la puerta de la antesala al despacho del alcalde, disimulados con masilla y pintura pero con la madera desgarrada en su parte posterior a causa de los múltiples impactos.

 

La suerte estuvo del lado de Antonio García Quintana ese día pues logró escapar por la parte trasera del Consistorio saliendo por la Plaza de la Rinconada, avanzando hasta la Fuente Dorada y recorriendo la calle de Teresa Gil hasta alcanzar su residencia donde permaneció escondido.

 

A. MINGUEZA

 

Días más tarde y con la finalidad de llegar a la casa de su hermana, sita en la calle licenciado Vidriera, entre las calles de Miguel Íscar y Claudio Moyano, salió ataviado con vestiduras de mujer para pasar inadvertido. Su suerte cambió el 24 de Febrero de 1937 cuando una amiga de la familia lo delató al bando Nacional y es arrestado y juzgado concediéndole como único honor el morir fusilado en solitario en el paredón de las Graveras de San Isidro, lugar que actualmente ocupa la ermita que lleva su nombre.

 

Volviendo a nuestro tiempo, se planteó si cubrir y reparar los orificios, el consejero delegado de Presidencia, Fernando Rubio, de quien dependían las obras de restauración del consistorio por su centenario explicó textualmente: “Al verlos, los técnicos preguntaron si se tapaban o los manteníamos y decidimos dejarlo como constancia de lo sucedido”

 

El incidente ocurrido ese 19 de Julio de 1936 no es el único secreto que esconde el edificio: se sabe que una placa del General Mola se encuentra oculta en el despacho del alcalde y que nadie ha planteado su retirada.

Comentarios

Merce 20/04/2017 10:14 #7
Muy interesante el artículo, y sobre todo muy de acuerdo en mantener esas incidencias. Forman parte de la Historia de España, por muy tristes y nefastas que fueran. La Historia de un país, es la Historia de un país, y debe de estar ahí. Genial me ha parecido este artículo de investigación, de un asunto que desconocía totalmente.
360 08/04/2017 00:43 #6
Cuando el próximo???
ana 05/04/2017 14:40 #5
Me ha encantado el articulo Me parece q es bueno y positivo, saber sobre la ciudad en la q vivimos
Sergio 02/04/2017 15:18 #4
36 años viviendo en esta ciudad y sin fijarme en estos detalles, cuando camine por la plaza mayor ya sé en qué fijarme ¡Genial artículo!
Heisenberg 02/04/2017 13:30 #3
Pues yo creo que el artículo está muy bien expuesto, desde un punto de vista bastante neutro y lo plantea como una anécdota histórica según lo veo yo claro...
. 02/04/2017 11:09 #2
Algunos aun se resisten a que se retiren símbolos de aquel alzamiento contra la democracia y su posterior régimen. Está bien recordar la historia como hace este artículo. Y a los que ensalzan estos hechos aplicarles sentencias ejemplares por humillación a las víctimas como ha ocurrido recientemente.
Ataulfo 02/04/2017 10:09 #1
¡¡Bien empezamos!!

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