Entre Dimensiones: La leyenda del Santísimo Cristo de la Cepa en Valladolid

A.MINGUEZA

Expuesta en el museo catedralicio de Valladolid una pequeña talla de unos veinte centímetros con posibles orígenes divinos a la cual se le atribuyen milagros. ¿Leyenda o realidad? Investigamos el caso en el artículo de esta semana.

Valladolid, vieja ciudad, llena de leyendas, tierra gastronómica, cuna de viñedos y por todos sabido, azaroso pasado cultural y religioso. Tal es la historia de un inusual crucifijo, diferente a las tallas típicas de iglesia que pasa inadvertido para los visitantes, incluso para los propios vecinos de la ciudad.

 

Se trata del desconocido Santísimo Cristo de la cepa.

 

«…como de unos veinte centímetros, toscamente labrado, sobresaliendo la cabeza, muy bien configurada, de gran expresión y de tamaño mayor que el correspondiente al resto de la figura. Le sirve de cruz un tronco de cepa natural, y la cabellera y la barba del Divino Señor, están formadas por las mismas raíces de aquélla.» [Tradiciones de Valladolid, J. Agapito y Revilla, Cap. V]

 

Los orígenes de este Cristo parece que se sitúan en el siglo XV en la ciudad de Toledo y están relaccionados con la conversión de un judío. El Cristo ha terminado ubicado en el museo Catedralicio, en el interior de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid.

 

A. MINGUEZA

 

«Se cree que perteneció al Emperador de Constantinopla, quien se le regaló al Papa Pío II mandándole éste como rico presente al arzobispo de Toledo Don Sancho de Rojas, quien le donó a su vez al monasterio de San Benito de esta Ciudad…» [2]

 

Después de 1835 terminó en la capilla que entonces ocupaba en la propia Catedral. Era expuesto los viernes de cada año en su altar dando origen a una práctica piadosa de veneración, que perduró durante bastantes años y que consistía en visitar cada viernes la capilla.

 

¿Estamos ante un hecho sin parangón, sobrenatural, demostrando la existencia de algo divino? ¿Tal vez una mera cuestión psicológica?

 

Cabe destacar que el origen de dicha pieza, como ya decíamos, se antoja sospechoso y de carácter artificial, pues no hay documento que base su milagrosa aparición, que bien pudo tratarse de un ingenioso ardid por parte de los cristianos para cautivar admiración por parte de los judíos, una treta que les funcionó muy bien, ya que elevaron en siete mil los conversos al cristianismo por entonces tal y como reflejan los documentos.

 

La talla de formas caprichosas no es sino una pareidolia, fenómeno psicológico en el cual el cerebro asocia e interpreta estímulos ambiguos y aleatorios, es decir: buscamos cosas donde no las hay. Para más inri, fue ligeramente retocada de forma que resultase aún más fácilmente apreciable la imagen de un Cristo crucificado al cual se le agregó una base de bronce dorado alcanzando así el tratamiento de relicario.

 

 

Cierto es que, toda tradición algo de verdad encierra y que posteriormente se le atribuyeron ciertos “hechos milagrosos” como el del fin de la sequía, allá por el año 1714 como recogió el ilustre Juan Agapito y Revilla en su artículo “Tradiciones de Valladolid” documento que afirma que la talla fue sacada en varias ocasiones en procesión por la ciudad, rogando el fin de las sequías que azotaban las cosechas.

 

«…los padres Benitos sacaron el Santísimo Cristo de la Cepa a la puerta de la iglesia, y el Santísimo Sacramento en Jesús Nazareno, a la esquina de la Pastelería, y a toda prisa se volvieron porque venía con gran violencia el agua y llegó hasta las tablas del pescado y no se pudo pasar a la Cebadería…» [Diario de Valladolid, Ventura Perez, 1885 Ref. 160908]

 

Según todas las probabilidades su aparición no será tan milagrosa como se cuenta, pero de ninguna manera se podrá negar su antigüedad venerada, razón muy suficiente para que sea digno de las atenciones del curioso.

 

La semana que viene abordaremos un nuevo caso esclareciendo los enigmas que nos rodean, como ya saben, navegando “Entre Dimensiones