Entre bobos anda el juego

Palabras contra el olvido 186

Rojas Zorrilla es el autor más canalla del Siglo de Oro. Se cree que murió en un lance en plena calle. Otras veces la suerte no le había sido esquiva. En sus obras refleja los fondos de la sociedad de su época de manera punzante e irónica, al contrario que Lope y Calderón que eran más “políticamente correctos”. No siempre. Uno de los que siguió su estela fue Valle-Inclán, otro grande de las letras españolas.

 

Aunque hay que decir que todos los personajes de Entre bobos anda el juego son amables y llenos de un humor negro que hace las delicias de los espectadores que abarrotan el Teatro Calderón. El que va a ver a la Compañía de Teatro Noviembre ya sabe lo que quiere ver. Es difícil no salir contento de la función.

 

Actuar es un arte que no está al alcance de todos y sobre todo que no se adquiere en dos días. Arturo Querejeta, José Ramón Iglesias, Isabel Rodes y el resto del reparto de Entre bobos anda el juego han acumulado ensayos, experiencias, descubrimientos, constataciones, fracasos, éxitos y errores  hasta llegar hasta aquí. Claro que su vida lo constituye esencialmente el teatro. Una vida entera dedicada al teatro. Conocen la personalidad de sus personajes como se conoce uno las habitaciones de la  casa de sus padres.

 

El teatro siempre hace preguntas. Aquí el dilema, como siempre está en el dinero; ya se sabe que el dinero se va con cualquiera. Dalí, decía de Gala… te quiero como se quiere al dinero. Y el amor. Pero con el amor solo no se come. José Ramón Iglesias  (Don Lucas) realiza un trabajo esplendido pasa de un estado a otro como quien se bebe un vaso de agua. Con sus gestos, su mirada  y sus bailes dan la sensación de que el personaje le ha poseído como al Quijote los libros de caballerías.

 

Tengo predilección por Isabel Rodes, que le vamos hacer. Verla ya me pone buen cuerpo. Y escucharla más. Arturo Querejeta es un actor magnifico, ¡quien lo discute, pardiez! Destaca el elenco fundamentalmente porque todos son capaces de que llegue el texto diáfano al patio de butacas que no pierde ripio. A todos se les nota sueltos, se lo están pasando bien y el público también.

 

La atención cautivada, constante y expectante  del público en general  es la prueba definitiva de que 'Entre bobos anda el juego' funciona de maravilla.

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