En libertad la vallisoletana que mató a su pareja de una cuchillada tras ser condenada a dos años

La homicida fue excarcelada en la mañana de ayer puesto que llevaba veinte meses entre rejas.

La mujer que en febrero de 2012 mató a su compañero sentimental en Valladolid tras clavarle un cuchillo de cocina en la tripa, Eva María F.L, se encuentra libre desde el miércoles por la mañana después de que la Audiencia Provincial le impusiera una condena de dos años de prisión por delito de homicidio por imprudencia, ya que ha cumplido la misma casi en su totalidad puesto que llevaba cerca de veinte meses entre rejas.

 

En su fallo, al que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, el magistrado que presidió el jurado popular y, a su vez, presidente de la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia de Valladolid, José Luis Ruiz Romero, ordenó la excarcelación de la homicida tras noticiar la sentencia, consistente en dos años de prisión por delito de homicidio por imprudencia, con la atenuante derivada de haber actuado con sus facultades mentales ligeramente atenuadas por la ingesta de opiáceos y tranquilizantes.

 

La condena, que incluye el pago de una indemnización de 125.000 euros al hijo de la víctima, responde al veredicto del jurado popular emitido la pasada semana, que halló a Eva María culpable de la muerte de Jesús María C.F, a quien asestó una cuchillada en el vientre, pero sin perseguir ese trágico final al no haber dolo directo ni eventual, de ahí que los hechos quedaran reducidos a un mero homicidio por imprudencia.

 

El jurado ni siquiera consideró aplicable la agravente derivada de la relación análoga al matrimonio al entender que la misma se hallaba ya "muy deteriorada" y su convivencia era tan sólo "esporádica".

 

El Ministerio Fiscal, que inicialmente había solicitado trece años de cárcel por homicidio doloso, se vio obligado a rebajar la petición a cuatro años, con la misma responsabilidad civil cifrada en 200.000 euros en favor del hijo de la víctima, de 11 años y nacido de una relación anterior, mientras que la defensa interesó para su patrocinada una condena mínima de seis años de privación y una indemnización de 100.000 euros.

 

La acusada, durante el juicio, alegó no recordar nada de lo ocurrido el día de autos ya que había ingerido un cartón de vino y numerosos tranquilizantes y aseguró que en ningún momento quiso acabar con la vida de su pareja, con la que pretendía cortar ese fin de semana, sino que tan sólo deseaba que saliera de su vida, tras una relación tormentosa y su negativa a denunciarle por maltrato, algo que le habría llevado a la cárcel por cuanto sobre él pendía una condena anterior que se hallaba suspendida.

 

Los hechos se produjeron el día 19 de febrero del pasado año en el piso de la pareja, un 4º situado en el número 8 de la Avenida de Segovia. Procesada y víctima se habían conocido dos décadas antes por haber seguido un programa de deshabituación a las drogas en Proyecto Hombre y tras coincidir en 2009 en un nuevo tratamiento en el Hospital Virgen de la Concha de Zamora iniciaron una relación sentimental que se prolongaba ya tres años hasta que se produjo la refriega mortal.

 

Durante su relación, las discusiones de pareja fueron una constante y se caracterizaron por la agresividad verbal de las dos partes, situación que venía alimentada por la toxicomanía de él y de ella, pese a los reiterados tratamientos de deshabituación que habían seguido a lo largo de su vida y sus recaídas, como la que atravesaban en la época de los hechos y que les mantenía sometidos al consumo de alcohol y otras sustancias estupefacientes.

 

En este contexto, en la tarde del 18 de febrero del pasado año la pareja se enzarzó en una agria discusión llena de reproches e insultos. Jesús tildó a Eva de borracha y drogadicta y ésta replicó con insultos similares y le acusó de haberle robado unas pastillas, hasta el punto de que esta última llegó a exigir al fallecido que se fuera de casa, requerimiento que Jesús prometió cumplir al día siguiente.

 

A tal efecto, la víctima comenzó a hacer la maleta y, entre otros enseres, introdujo en ella un juego de cuchillos de cocina que le había regalado su padre.  

 

DOS VISITAS DE LA POLICÍA NACIONAL

 

Las discusiones volverían a reproducirse con más fuerza al día siguiente, sobre todo por la tarde, lo que llevó en varias ocasiones a la Policía Nacional a personarse en el edificio, primero a requerimiento de la propia acusada y luego de una persona anónima, aunque en ambos casos la presunta homicida aseguró a los agentes actuantes que no pasaba nada.        

 

Fue sobre las 17.00 horas cuando la pareja, que se hallaba en la cocina, comenzó una nueva discusión y en el curso de ella Eva, que tenía en la mano un cuchillo de cocina con una hoja de 13 centímetros de largo y 1,5 de ancho, asestó una cuchillada a Jesús en la zona abdominal.

 

El arma formaba parte del juego de cuchillos propiedad del agredido que éste había guardado en la maleta y del que su pareja se había apoderado antes de la última discusión.        

 

La cuchillada se introdujo unos cinco centímetros y medio en el ombligo de la víctima y seccionó la vena cava inferior que produjo una grave hemorragia intraperitoneal aguda, pese a lo cual el herido logró salir del piso tambaleándose y dejando tras de sí un gran reguero de sangre en su huida hasta la calle, donde quedó sentado agonizante en la acera y con la espalda apoyada en la pared, a escasos metros del portal.

 

Su rápida evacuación en ambulancia al Hospital Clínico Universitario no fue suficiente, puesto que moriría sobre las 17.45 horas de ese día en dicho centro sanitario a causa de la grave lesión sufrida.