"En el futuro probablemente nos planteemos el vehículo eléctrico, ahora no podemos con esa inversión"

TRIBUNA

Luis Vélez, concejal de Movilidad en el Ayuntamiento de Valladolid, explica la decisión estratégica de invertir, en los próximos cinco años, 9 millones en adquirir 30 autobuses movidos por gas natural.

El futuro del transporte municipal en Valladolid pasa por el gas natural comprimido (GNC). Así lo decidió el esta semana la Junta de Gobierno, que acordó una inversión de 9 millones de euros para adquirir 30 autobuses, y 6,5 millones para 20 camiones de limpieza, movidos por este combustible en el plazo 2019-2023.

 

¿Por qué no se ha apostado por la movilidad eléctrica? Lo explica el concejal Luis Vélez, quien asegura que "en el futuro probablemente nos planteemos el vehículo cien por cien eléctrico, pero necesitamos renovar la flota de forma progresiva y lo más urgentemente posible" por lo que por el momento descarta la opción eléctrica: "No podemos hacer esa inversión".

 

Sus argumentos son dos. "La movilidad eeléctrica no cabe duda que será en el futuro la forma más adecuada probablemente de mover los vehículos, pero creemos que le queda mucho por desarrrollarse y además es caro" avanza Vélez, que aporta cifras: "Bilbao, por ejemplo. Los últimos autobuses que han adquirido, eléctricos, han tenido un coste de 600.000 euros, y a los seis años tienen que renovar las baterías, otros 200.000 euros. Su vida útil es de mínimo 12 años, hay que renovar las baterías en una o dos ocasiones".

 

Los autobuses que adquirirá Valladolid a GNC, según las cifras dadas por el Ayuntamiento, arrojan que el coste de cada uno de estos vehículos es de 300.000 euros.

 

NUEVOS HÍBRIDOS ELÉCTRICOS

 

La flota de Auvasa cuenta con "150 autobueses, de ellos 60 con 20 años de antigüedad o más", en palabras de Vélez. En noviembre llegarán "seis vehículos híbridos eléctricos" y se ha iniciado un nuevo proceso de valoración para adquirir "otros seis más, para mediados del año que viene"

 

De esta forma, en unos pocos años convivirán en la ciudad autobuses impulsados por gasóleo - los más nuevos bajo la normativa Euro 6, que son los últimos con motor diésel que se han adquirido-, híbridos eléctricos, de GNC, de GLP (gas licuado del petróleo, o autogas) e incluso cinco eléctricos cien por cien cofinanciados por la UE (que funcionan desde hace meses en la línea 7).

 

(En 2008, no obstante, el Ayuntamiento publicó que de los 147 autobuses de la época, 107 se movían a GLP y 40 a biodiésel, algo que contrasta con lo publicado en 2017 cuando el Ayuntamiento se planteaba incorporar vehículos GLP a la flota. Según Vélez, en palabras de esta semana, "autobuses GLP no se venden homologados", mientras que en la web de Auvasa indican, actualizada para 2018, que cuentan con 94 autobuses accionados por GLP, 50 por diésel Euro 6, y seis híbridos).

 

Por su parte, Bomberos y Policía Municipal se mueven prácticamente en su totalidad con diésel, según destacaba el propio Vélez en octubre del 2017. Y, los vehículos municipales de limpieza, combinarán el diésel -un carburante que, según la ministra para la Transición Ecológica Teresa Ribera "tiene los días contados" por ser altamente contaminante y nocivo para la salud- con el GNC.

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