Empieza la 'liga de los despachos' para el Club Baloncesto Valladolid

Lanzamiento de Omari Johnson en el partido ante el Río Natura en Santiago.

Certificado el descenso matemático a la Liga LEB, el CB Valladolid trabaja con varios frentes abiertos con la idea de intentar mantener su plaza en la elite. La Asamblea de junio trazará un camino que el club ya tiene abierto en distintos frentes.

El primer objetivo es apurar las escasas opciones de evitar la última plaza en la ACB. Mirando atrás, a los últimos partidos, se hacen cuentas de la vieja pensando que el equipo podría sumar cinco victorias para mantenerse vivo en cuanto a ese objetivo. Pero el triunfo ante el Murcia se esfumó de manera inexplicable y tampoco la suerte está del lado morado esta temporada como se ha podido comprobar en los finales a cara o cruz de Manresa en la ida o este domingo en Santiago.

 

La planificación del Club Baloncesto Valladolid lleva varios meses diseñada. Al menos, la teoría está aplicada a los diversos escenarios que pueden sucederse. Desde descender sin más a la LEB hasta recuperar la plaza en la ACB por la vía administrativa. En este sentido, el club estará especialmente atento a que los clubes que hayan conseguido el ascenso deportivo cumplan todos los requisitos. A grandes rasgos, abonar el canon de participación (3.300.000 euros) y el fondo de ascensos y descensos (1.800.000), además de la adecuación del pabellón o competir con el mismo CIF que la temporada pasada, entre otras exigencias. Es decir, que un equipo recién llegado a la ACB sabe que debe disponer de unos seis millones de euros para abrir la puerta y poder inscribirse al margen de su presupuesto deportivo.

 

Esa vigilancia no es una deslealtad hacia nadie. Ya le ocurrió al CB Valladolid en su último ascenso, cuando Menorca y CAI Zaragoza le sometieron a un estrecho marcaje burocrático. Pero en este caso se dan otras cuestiones que van a complicar más la situación. El Andorra, campeón de la LEB y con plaza directa de ascenso, tiene una fiscalidad y cotización diferente a la del resto de los clubes de la ACB al pertenecer a otro país y no le sirve el prececente de su anterior participación en la máxima categoría al tratarse de dos clubes completamente distintos. Esta situación ya ha generado un primer debate que deberá resolverse para llegar a la asamblea del 15 de junio con estos aspectos clarificados.

 

El Club Baloncesto Valladolid, por su parte, planificará su futuro en las dos vías deportivas que maneja pero, a diferencia de la temporada actual, con las ideas claras porque sabe que va a competir en una de ellas. Buena parte del trabajo deportivo ya ha comenzado (Pozas, Drenovac, Iván Martínez), y con Ricard Casas se extenderán las conversaciones al terminar la Liga. Las cuestiones relacionadas con el dinero necesario para afrontar una u otra competición también avanzan a la espera de poder concretar alguna cuestión abierta mientras se mantiene el objetivo de terminar este ejercicio con las cuentas lo más saneadas posibles, dentro de la gravedad conocida.

 

Aunque el balón sigue en juego con el utópico objetivo de eludir la última posición, el trabajo en los despachos no ha hecho más que empezar para el Club Baloncesto Valladolid. Y este partido será largo.

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