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Elogio del Universijazz

Mc Bride.

Ágreda da su punto de vista sobre el Universijazz.

A cierta edad, nos recuerda Ida Vitale, la vida es sobre todo no entender. Zambullirse en el sonido que se oye en el Patio de la Hospedería de San Benito es un descubrimiento que hay que disfrutar con los pies, con los brazos, con la vista. Eso sí, solo cuando las melodías hacen acto de presencia y los músicos se olvidan de demostrar lo virtuosos que son. No hay nada peor que las explosiones individuales de lucimiento que me aburren sobremanera.

 

¿Qué tipo de historias y  emociones trata de evocar la música de Mike Stern, Avishai Cohen, Cristian McBride y Charles McPherson? ¿Qué tipo de emoción te cuenta un vino cuando lo bebes? En los dos casos de lo que se trata es de crear una película que tenga aroma, sabor, tradición e innovación. La música  y los intérpretes  son los protagonistas de que se pueda producir esta experiencia.

 

La música que se  ha escuchado esta pasada semana en el Patio de la Hospedería de San Benito trata de contar una historia, pero con las palabras que tú quieras, nadie te va a decir  lo que tienes que sentir y pensar. Tú tienes que poner los adjetivos que te pide el sonido.

 

En un   mundo de ombligos,  Mike Stern, Bob Franceschini, Avishai Cohen, Cristian MacBride y Charles McPherson apuestan por una música recién estrenada para los oídos del público que sirven para dejarse llevar hacía historias que cuenta “el otro” y donde tú tienes que poner de tu parte para surja el encantamiento.

 

Una de las características de esta época que vivimos es la falta de confianza. Aquí surge la paradoja con el  Festival Internacional de Jazz de la Universidad de Valladolid (Universijazz)  porque curiosamente,  cuando llega la segunda quincena de julio y salen a la venta entradas y abonos se agotan rápidamente. Del dato se desprende que la confianza y el crédito que tiene este festival aumentan cada año.

 

Y aumenta cada año porque el público tiene memoria. Sabe que cuando llegan las diez de la noche y se apagan las luces del Patio de San Benito aparece una atmósfera especial, territorio idóneo para que broten las emociones y los buenos pensamientos. En algún momento de la velada el corazón se acelera y sabes, eres consciente que los estímulos que están recibiendo a través del  aire sonoro dan sentido al momento irrepetible.

 

Por supuesto, felicitar desde aquí al padre de Director Artístico del Festival que ha cumplido 88 años y,  al hijo por la espléndida  Edición XVIII que nos ha ofrecido.

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