El viejo sanatorio de Valladolid

Casi 60 años, a pocos kilómetros de la capital Vallisoletana, entre pinos que guardan su pasado y el río que lo bordea se encuentra ubicado el viejo Sanatorio abandonado.

Fue construido para tratar los casos de tuberculosis pues además de no haber hospital capaz de curar estas dolencias, en aquella época no tenían ni opción ni tratamiento alguno mas que quedar allí ingresados, al aire fresco y limpio con la esperanza de sanar.

 

Visitando el lugar se pueden reconocer fácilmente la gran cantidad de habitaciones que daban lugar a enormes terrazas donde sacaban a los enfermos a respirar durante largos periodos de tiempo. También las cocinas, los baños, largos pasillos, entrada para ambulancias, una morgue en su sótano y dos pequeñas habitaciones muy curiosas completamente pintadas de negro (Posiblemente una especie de cuartos de revelado fotográfico sanitario). Como colofón se encuentra la capilla y un desván, ubicados en la parte mas alta del edificio con ventanas en arco muy características.

 

Con la instalación del hospital general de Valladolid, se comienzan a derivar pacientes para tratar su enfermedad allí y por tanto a los pocos años el viejo Sanatorio cae en desuso en su primer abandono por el año 1963.

 

 

En 1970 tras siete años cerrado, la diputación provincial de Valladolid recupera los terrenos e invierte en ellos para readaptarlo en la creación de un centro ASPRONA para niños. Aún es plausible en sus paredes ya que la planta baja fue decorada con motivos infantiles a tal efecto. Nuevamente encontramos que mantuvo este fin entre 1979 y 1982 tras los cuales y por el alto coste de mantenimiento que suponía, se procedió a su cierre definitivo.

 

Hoy solo quedan el esqueleto de este gigante de ladrillo malogrado por el devenir de las circunstancias y aquellos que no sienten ningún respeto por lo ajeno y los ecos del pasado que resuenan entre sus pasillos cuando sopla el viento.

 

Parte de la historia negra del lugar lo completa un truculento asesinato sucedido hace mas de dos décadas en las inmediaciones del terreno.

 

El lugar es punto de investigación muy importante en el campo de la parapsicología ya que reúne muchas características buscadas para la obtención de TCI (transcomunicaciones instrumentales, comúnmente psicofonías) u otros tipos de fenomenología.

 

 

Podemos afirmar que el lugar esta impregnado de algo que no se puede definir pero se justifica con su pasado, su historia y que cuando uno se encuentra entre sus paredes aparece una sensación de malestar que le hace permanecer lo estrictamente necesario.

 

Tal vez algún alma errante, quizá vinculado con el sanatorio lo haya elegido como lugar para su eterno descanso. Seguiremos la pista y realizaremos investigaciones de campo para determinar si es un enclave “vivo” a nivel parapsicológico o simplemente nos encontramos ante un amasijo de ladrillo, cemento y hormigón en estado de abandono, decadente por el paso de los años.

 

La semana que viene abordaremos un nuevo tema, navegando como ya saben “Entre Dimensiones”.