El Vía Crucis del Cristo del Amparo de Rioseco se queda a medias
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El Vía Crucis del Cristo del Amparo de Rioseco se queda a medias

Imagen del Encuentro protagonizado entre el Cristo del Amparo y la Virgen Dolorosa. JAG

Aunque finalmente no llovió, la Junta de Semana Santa decidió suspender la procesión tras el Encuentro con la Virgen Dolorosa y concluir el Vía Crucis en el interior del templo de Santiago.

El culmen de la Semana Santa de Medina de Rioseco lo componen sin duda alguna las procesiones del Jueves y Viernes Santo. No obstante, durante la semana se celebran otros actos rituales y desfiles penitenciales como el del Vía Crucis al Cristo del Amparo cada Miércoles Santo.

 

La talla de crucificado de principios del Siglo XVI, a la que siempre ha profesado gran devoción el cardenal monseñor Amigo, sale de la iglesia de Santa María a hombros de los cofrades que representan a las diecisiete cofradías de Rioseco. Se va rezando el Vía Crucis en cada una de las estaciones que son marcadas con cruces de madera en las diversas calles de la ciudad.

 

Pero sin duda el momento más emotivo llega con el encuentro con su madre la Virgen Dolorosa, una de las tallas más bonitas de la Pasión de Rioseco, que sale a hombros desde la iglesia de Santiago hasta el atrio plateresco. Aunque no llovía, la amenaza de agua hizo que la Junta de Semana Santa decidiese que el Cristo del Amparo entrase también a la iglesia de Santiago, junto a la Virgen Dolorosa, y cerrar el Vía Crucis a cubierto; aunque finalmente no llovió.

 

Tras este prólogo, puesto el Martes con la procesión del Cristo de la Clemencia y el Miércoles con el Vía Crucis, llegan los dos días grandes que los riosecanos esperan con ahínco durante todo el año: Jueves y Viernes Santo. Los cofrades miran con cierta desesperación al cielo ya que las previsiones climatológicas no son nada halagüeñas.