El Valladolid no doblega a Las Palmas y se condena al play off (1-1)

Samuel y Araújo en una acción del partido. TRIBUNA

En un partido igualado, Roger consiguió adelantar a los blanquivioletas mediada la segunda parte, pero Chica se marcó en propia para sepultar las posibilidades de ascenso directo.

Ficha técnica:

 

1. UD Las Palmas: Casto; David Simón, Marcelo Silva, Aythami Artiles, Dani Castellano; Hernán (Jonathan Viera, min. 67), Javi Castellano, Culio; Momo (Valerón, min. 62), Ortuño (Guzmán, min. 62) y Araújo.

 

1. Real Valladolid: Javi Varas; Chica, Samuel, Marc Valiente, Peña; Rueda, Timor; Hernán Pérez (Jeffren, min. 83), Óscar González (Jonathan Pereira, min. 79), Mojica (Omar, min. 67); y Roger.

 

Goles: 0-1, min. 66: Roger 1-1, min. 71: Chica, en propia puerta.

 

Árbitro: Valentín Pizarro Gómez (Comité Madrileño). Mostró tarjeta amarilla a los jugadores locales Hernán (min. 34), Javi Castellano (min. 56) y David Simón (min. 61), y a los visitantes Samuel (min. 26), Mojica (min. 36), Rueda (min. 52) y Peña (min. 84).

 

Incidencias: partido disputado en el Estadio de Gran Canaria ante 14.442 espectadores. Los jugadores locales saltaron al campo con camisetas blancas y un mensaje de ánimo a Nauzet Alemán, lesionado hasta final de temporada.

Sin victorias, no hay posibilidad de puntuar de tres en el fútbol. Y sin puntuar de tres semana sí y semana también, no hay ascenso directo. El Real Valladolid terminó de sepultar sus posibilidades de alcanzar los dos primeros puestos de la clasificación este domingo en Gran Canaria, después de empatar ante Las Palmas con 1-1 en el marcador. Un reparto de puntos al que se llegó con una diana de Roger en el minuto 65, neutralizado enseguida por otro en propia puerta de Chica.

 

Y eso que el Pucela no jugó mal. Al contrario. En varias fases del encuentro se gustó a sí mismo, ante un Paco Herrera que había planteado el partido de su equipo también para ganar. Era obvio que el empate no servía a ninguno y los dos entrenadores decidieron hacer movimientos estratégicos que les permitieran tener ventaja en un choque que marcaba media temporada. Por desgracia, el combate sería nulo para ambos.

 

Rubi también decidió mover ficha antes del comienzo. Dio entrada a Jesús Rueda en una posición que, si bien no le era desconocida, recordaría más bien poco como es la de centrocampista defensivo. El medio experimento no salió mal, dando consistencia a la medular y en parte a la defensa, pero lo cierto es que el partido no lo notó mucho.

 

¿Por qué? Pues porque era de esos que gustan a espectador y desesperan a entrenador. De idas y venidas, sin apenas paso por el centro del campo, Araújo, Ortuño y Culio bailaban en un lado y Óscar, Roger y Hernán Pérez en el otro. Sorprendentemente, para todo el movimiento que había en el partido los porteros no tuvieron que intervenir en demasía en la primera mitad.

 

Y es que eso es quizá lo que le falta a este Valladolid; contundencia. Pese al buen hacer goleador de Óscar y el aporte ofensivo de Mojica y Hernán Pérez, además del regreso del propio Roger, el conjunto blanquivioleta sigue suspirando por mostrarse como esa máquina de demoler rivales que fue en el último ascenso, con Javi Guerra como principal baluarte. ¡Ay, Javi Guerra!

 

El caso es que el conjunto de Rubi supo sobreponerse a sus últimos encuentros de fuera de casa, pero con poco resultado. Los dos equipos sabían que había mucho en juego, y por desgracia el miedo afectaba de manera directa a la precisión en los pases, que dejaron en pocas las ocasiones de gol. Hasta que llegaron.

 

Se estaba entrando en esa fase crucial del encuentro donde el que marca primero se lleva medio partido cuando Casto decidió salir a cantar. El portero de Las Palmas cometió un fallo clamoroso, colosal, digno de un juvenil, al salir sin control a por un balón en un córner. Roger se encogió de hombros, puso cara de circunstancias y, ante la oposición de dos defensas, metió el regalo caído del cielo. Pero no todo iba a ser coser y cantar.

 

El propio delantero falló la sentencia apenas dos minutos después, en un mano a mano con Casto que se sobrepuso a su metedura de pata. Y entonces llegó el castigo para el Valladolid. A la contra, gran arma de los canariones, Araújo se pegó una carrera espectacular, puso el centro... pero fue gol. Chica, en su desesperación por despejar, terminó por condenar a los de Rubi. El resto del encuentro fue un quiero y no puedo de los dos equipos, lanzados a por los tes puntos que no cayeron de ninguno de los dos lados. Más vale que ambos guarden energías, porque las necesitarán para el play off.