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El TSJCyL desestima el recurso del vecino de Villalón condenado a tres años por acuchillar a su esposa

E.P.

Rechaza la apelación del condenado y confirma íntegramente la pena, con el cargo de las costas derivado del proceso para el apelante.

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha desestimado el recurso del vecino de Villalón de Campos Antonio G.T. contra la condena de tres años de prisión que le impuso la Audiencia de Valladolid por clavarle un cuchillo de cocina a su esposa durante una discusión.

 

El Tribunal rechaza la apelación del condenado y confirma íntegramente la pena, con el cargo de las costas derivado del proceso para el apelante, según consta en el fallo remitido a Europa Press.

 

La Audiencia de Valladolid condenó en primera instancia, el pasado 25 de abril, a una pena de tres años de cárcel a Antonio G.T. por delito de lesiones sobre su esposa, a la que, según considera probado, hirió gravemente la madrugada del día 6 de marzo de 2017 tras clavarle un cuchillo de cocina en el costado durante una discusión en el domicilio familiar, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

En aquel fallo, ahora confirmado por el TSJCyL, se rechazaba la versión exculpatoria del acusado, quien había alegado que su mujer sufrió un accidente doméstico con el cuchillo que él portaba en las manos al resbalar ella en el pasillo y caer hacia atrás, y considera acreditado que la lesión fue intencionada, si bien no llegó a condenarle por tentativa de homicidio al apreciar un "desestimiento voluntario" del penado pues, una vez consumada la agresión, hizo todo lo posible por evitar su muerte.

 

De hecho, la sala apuntó que nada más producirse la cuchillada el autor de la misma llamó al 112 y asistió a su esposa, primero taponando la herida y luego poníendola de costado, siguiendo las instrucciones recibidas por teléfono. Estas tareas, como así incide la sentencia, contribuyeron a que la mujer no perdiera la vida, ya que la lesión recibida en el hígado era de tal gravedad que de no mediar una rápida asistencia el resultado habría sido su muerte.

 

Por tal motivo, amén de la referida pena privativa de libertad, la Audiencia Provincial impuso además al procesado la medida de alejamiento de su esposa por espacio de cinco años, así como la obligación de indemnizarla en la cantidad de 3.250 euros por las lesiones y al Sacyl con 3.464 euros por los gastos de asistencia.

 

La condena impuesta por el tribunal se fundamentó, como principales pruebas, en las propias declaraciones iniciales de la lesionada en las que ésta atribuyó a Antonio G.T. la cuchillada -en el juicio alegó no recordar nada- y también en el informe ratificado por los forenses, quienes calificaron de "altamente improbable, muy difícil" que María Luisa D.S.P, tras un patinazo, se clavara accidentalmente en su costado derecho el cuchillo jamonero de 15 centímetros de hoja.

 

"COMPATIBLE CON UNA AGRESIÓN"

 

Los peritos sostuvieron que la herida inciso-punzante que afectó al hígado de la mujer y que, de no haber sido reparada hubiera provocada su muerte por un shock hipovolémico o hemorragia, "es compatible con una agresión de él, estando ambos mirándose el uno al otro", al tiempo que también descartaron, por su improbabilidad, que la mujer, en un resbalón, se hiriera al clavarse ella misma un cuchillo que pudiera llevar sobre los platos.

 

La pericial forense, unido al revuelo que presentaba el domicilio, con enseres de cocina rotos y una tabla de cortar jamón partida, y las primeras declaraciones de la víctima el día de autos, ya que llegó a reconocer primero a una médico que la atendió y luego a un agente de la Guardia Civil que la herida se la había ocasionado su marido, fueron las principales pruebas planteadas por la fiscal para sostener que aquella madrugada se produjo una violenta discusión que terminó en el acuchillamiento.

 

De hecho, una médico que la madrugada del día 6 de marzo atendió a la víctima en su domicilio recordó que tras los primeros auxilios, mediante el taponamiento de la herida y la colocación de oxígeno y dos vías para rehidratarla, la lesionada se recuperó del inicial shock y fue entonces cuando incriminó al marido.

 

"Se encontraba sobre la camilla a la espera de que llegara el 112 y al preguntarle qué había ocurrido y me dijo que había sido el esposo", explicó la facultativa, quien recordó igualmente que ante tal revelación avisó a un agente de la Guardia Civil que también se hallaba en el piso y a quien la herida confirmó la autoría del esposo asintiendo con la cabeza en dos ocasiones.

 

Otra médico que asistió a la mujer a su llegada al Hospital Universitario Río Hortega indicó igualmente que al principio la paciente aseguraba no recordar nada y preguntaba quién le había hecho una cosa así, aunque más tarde llegó a asegurar en una ocasión que el autor de la cuchillada había sido su pareja. La testigo ratificó también el informe emitido en el que, amén de la herido inciso-punzante, se observaban distintos hematomas por todo el cuerpo en la mujer.

 

Como testigo de la defensa declaró una hija del matrimonio para rechazar cualquier tipo de desavenencias entre sus padres y apuntar que su propia madre, durante la visita que realizó a ésta en la UVI del Río Hortega, le dijo que no recordaba nada, "sólo que se había resbalado y que luego se encontró en el hospital pendiente de ser operada", pero que de ningún modo el autor había sido su padre.

 

"Es imposible que mi padre haya hecho una cosa así, ya que si tuviera alguna duda habría cortado por lo sano", espetó la hija de ambos, quien también relató la difícil situación por la que atraviesa su familia desde hace años a raíz de que su madre denunciara al alguacil del pueblo por violación y que concluyó con la condena de éste.

 

La fiscal del caso había pedido siete años de prisión para Antonio G.T, la prohibición de comunicar y aproximarse a la víctima a menos de 500 metros durante quince años y el pago de una indemnización de más de 3.000 euros en favor de ella en concepto de lesiones y secuelas.

 

La defensa del procesado, por su parte, había pedido un fallo absolutorio basada en el carácter fortuito de la herida sufrida por la esposa de su patrocinado y para el supuesto de que el tribunal estimara la culpabilidad de éste precisó que los hechos en ningún caso serían un delito de homicidio en grado de tentativa sino de lesiones, ya que Antonio G.T. auxilió desde un primer momento a su pareja taponando la herida y solicitando asistencia sanitaria para evitar su fallecimiento.