El Toro de la Vega 2019, encierro limpio sin heridos en apenas media hora de festejo

Barco dio juego en el tramo urbano, aunque sin momentos de peligro, y manseó en el pinar con los caballistas.
 

Entre la bomba que anunció la salida de Barco, un imponente astafo de 560 kilos, y la bomba que anunciaba el fin del encierro, apenas discurrió 32 minutos. El Toro de la Vega 2019 fue rápido y limpio en la parte urbana, aunque más tarde se paró y manseó cuando fue recogido por los caballistas en el pinar.

 

Miles de personas se congregaron una edición más en Tordesillas en este tercer martes de septiembre. Aunque la nueva nornativa (decreto de 2016) que prohíbe la muerte del astado, ha restado mucha afluencia en los últimos años, en esta ocasión el ambiente y el número de participantes era superior al de 2018. 

 

Como ya ocurriera el año pasado, ningún grupo antitaurino y animalista protestó en Tordesillas. Atrás quedan aquellos duros enfrentamientos entre detractores y defensores de la Fiesta. Con tranquilidad absoluta y muchos espectadores en el tramo urbano y en los inicios de la Vega, la bomba encendió la Fiesta.

 


A las 11,00 horas en punto, Barco -un espectacular morlaco de la ganadería de La Cardenilla- saltaba desde el cajón ubicado en la calle de San Antolín para asombro de los presentes. En unos segundos y -con buen tranco- cruzaba el histórico puente sobre el río Duero. Al llegar a la rotonda, uno de los puntos más peligrosos y donde siempre se suele producir alguna cornada- los mozos ajustaron quiebros y cortes.

 

El astado permaneció en esta zona dos o tres minutos, donde los cientos de espectadores pudieron disfrutar de su amenazante estampa y los corredores más valientes, de la cercanía de sus astifinos pitones.

 

Barco entonces se dirigió hacia el embudo que da acceso a La Vega. Hizo una primera parada en el pago conocido como La Josa y se encaminó hacia el campo de tiro. Si antes había sido el turno de los mozos a cuerpo limpio, ahora era el de los caballistas. Pero Barco se hizo fuerte en el pinar, desafiante, sin hacer caso de los cites de los jinetes.

 

La estampa era la de siempre: un toro, caballos, mozos cerca de un pino por si las moscas... pero faltaba lo esencial del ancestral torneo: las lanzas. Es en este momento cuando se le hubiera dado muerte al toro, pero la nueva normativa lo prohíbe y el astado morirá en las próximas horas en un matadero.

 

A las 11.32 horas, cuando Barco se había aquerenciado, la bomba ponía punto y final al festejo, ante las protestas de los caballistas que querían mayor fiesta. Fue entonces cuando ante un cite, por fin Barco respondió y pegó una arrancada. Se le intentaba guiar hacia los corrales del Prado de Zapardiel. Para ello también se soltó a la parada de mansos para que facilitaran la tarea.

 

Pero el festejo ya estaba terminado a pesar de que el protagonista no había sido recogido. Se ponía punto y final a un encierro limpio. El coordinador del operativo de Cruz Roja explicaba que no había incidencias reseñables ni, por supuesto, heridas por asta de toro, sino simplemente algunas atenciones leves. El Toro de la Vega 2019 ya es historia

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