El toque de queda apaga Valladolid
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El toque de queda apaga Valladolid

Imágenes de la primera noche del toque de queda en la ciudad de Valladolid. M. Chacón / ICAL
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Paradas de buses vacías, negocios cerrados, calles acostumbradas al ruido acompañadas por el silencio y controles policiales en distintos puntos.

El silencio ha acompañado las calles de Valladolid acostumbradas al bullicio. El toque de queda ha apagado la ciudad y prácticamente ha borrado de sus principales arterias los pasos, las conversaciones y el ánimo que arropan la ciudad cualquier otro sábado.

 

 

A las 22.00 horas la mayoría de los negocios apuraban el cierre de sus locales. Los camareros apilaban las sillas de las terrazas, los dependientes bajaban las persianas y los paseantes andaban un poco más deprisa para llegar a sus domicilios.

 

En plena Bajada de La Libertad un grupo de jóvenes impedían el cierre de un bar en el toque de queda. "¿Nos puedes vender tabaco, por favor?", preguntaban. Los establecimientos hosteleros de la plaza de Coca ya habían recogido y en el entorno de bares como Juanita, donde la música solía sonar alta, la oscuridad y el 'mute' volvían.

 

 En la plaza de Poniente una pareja de jóvenes paseaba con su perro cuando un furgón de vigilancia de la Policía Nacional paraba a su lado para advertirles de la hora y ellos avisaban que ya estaban de camino. Una Unidad de Intevención Policial del cuerpo nacional iniciaba en esta zona sus controles, mientras cerca otro grupo detenía a los conductores para comprobar si tenían justificación para circular.

 

En la plaza de Fuente Dorada faltaba el habitual grupo de gente que espera su línea de Auvasa y se podían oír las gotas caer, interrumpidas por el ruido de las motos de los repartidores. En un lado de la calle un repartidor de Telepizza llamaba al timbre de un edificio y al otro uno de Glovo se paraba en un paso de cebra en el que nadie esperaba. Su imagen ha sido habitual entre las vías del centro de la ciudad en la primera noche del toque de queda.

 

Frente a la Catedral faltaban las mesas y los asistentes a Seminci que solían acompañar la estampa del lugar. El toque de queda hizo que el festival reajustase su horario para asegurar que a las 22.00 horas ni directores ni artistas ni espectadores anduviesen por las calles. Su gala de inauguración, que coincidió con el estreno de la nueva norma, se celebró sin casi público y en los alrededores del Teatro Calderón se echaron de menos los aplausos y gritos de la alfombra verde.

 

La imagen más llamativa se vivía en plena plaza Mayor, donde un grupo de personas protestaba contra el toque de queda a grito de "libertad" y hacían caso omiso a la petición de los agentes de Policía Nacional que ahí se encontraban y que les pedían que se marcharan. Quienes aún pasaban por el ágora vallisoletana se paraban atónitos ante el acto, que supuso la propuesta para sanción de los asistentes.

 

La Policía Municipal recorría los barrios realizando sus labores de vigilancia y otras unidades controlaban la movilidad en el alfoz. Una imagen que también se repetía en los municipios de la provincia a cargo de los efectivos correspondientes. 

 

Valladolid se apagó, y recordó a los meses de Estado de Alarma, en su primera noche de toque de queda entre las 22.00 y 6.00 horas. Una medida necesaria en toda Castilla y León para evitar el "inminente" colapso del sistema sanitario a mediados del próximo mes de noviembre, tal y como señaló la Junta de Castilla y León.

 

 

 

 

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Comentarios

vino es Salud 25/10/2020 15:45 #1
La consejera cierrabares está feliz. Dentro de 6 meses españa como un solar.

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