El templo del tapizado de la Semana Santa de Valladolid

Alejandro Angulo es la tercera generación de esta familia dedicada al tapizado de muebles y a su resturación. Son los autores de la mayoría de varales con los que se portan a hombros los pasos de Semana Santa.

En la década de 1900, Aniano Angulo comenzaba la andadura en Valladolid de una pequeña empresa familiar dedicada al tapizado, después de haber trabajado en algunos talleres de la capital Española que abastecían a la Casa Real. Aniano se casó Ascensión Ramos, maestra pantallera (un oficio ya desaparecido), y ahí surgió una saga familiar que cuenta ya con tres generaciones dedicadas al noble arte del tapizado y de la restauración de muebles antiguos.

 

Desde hace dos décadas, el taller se ha establecido en la calle Goya (buen lugar para unos artistas) en el vallisoletano barrio de La Farola. Su hijo Alejandro Angulo heredó la habilidad de una labor que “se está perdiendo”. Y hoy en día es ya un sobrino, que comparte nombre y oficio con su tío y padrino, el que ha tomado las riendas del negocio familiar, donde se tapizan todo tipo de muebles en piel y tela, se restaura mobiliario artístico, además de camas y lámparas, sin olvidar que son especialistas en sillerías isabelinas.

 

Alejandro Angulo tío ha visto evolucionar su trabajo con maquinaria que han facilitado la labor, aunque a este le gusta recordar sus orígenes (más de 70 años dedicados en cuerpo y alma al tapizado). Casi como si de una teatralización se tratara, extrae de una vieja caja de cartón y puñado de tachuelas que literalmente engulle, ante el asombro de los presentes. Es la manera más cómoda para ir proporcinonando, uno a uno, cada pequeño clavo que irá martilleando habilidosamente en el lugar correspondiente. Todo un espectáculo y un total dominio de su oficio.

 

VINCULACIÓN CON LA SEMANA SANTA

 

Maestros belenistas desde hace muchas décadas, su relación con la Semana Santa es también muy estrecha. Cofrades de las Angustias, también de la Vera Cruz la Cena, en 1990 tapizaron los varales de las andas de la virgen de las Angustias para que pudiera ser portada a hombros. Huyen de materiales modernos como la gomaespuma, poco aptos para esta tarea. “Usamos la técnica de los guarnecidos para el tapizado de los varales”, dice Alejandro Angulo, la tercera generación tapicera de la familia.

 

Desde entonces, prácticamente todos los varales que han encargado las cofradías para portar sus pasos a hombro han pasado por su taller. También han restaurado alguna Cruz Guía, muebles de las cofradías históricas y muchas faldillas de los pasos procesionales.

 

Entrar en su taller es hacerlo en un pequeño museo de Semana Santa. De sus paredes cuelgan multitud de cuadros, de las diferentes hermandades para las que han trabajado, sobre todo diplomas y cartas de agradecimiento por su vinculación y, en muchos momentos, su altruismo a la hora de efectuar estas pequeñas obras de arte que acompañan a las tallas de los grandes imagineros. Por si fuera poco, su escaparate se ha convertido en una pequeña capilla donde un Cristo y una Dolorosa, recuerdan la época en la que estamos. Es el templo del tapizado en Valladolid