El TAC (o la inesperada virtud de la ignorancia)

La crítica de Ágreda en Tribuna de Valladolid.

Mark Twain decía: “¿Por qué la verdad es más extraña que la ficción? Porque la ficción tiene que tener sentido”. ¿Tiene algún sentido Isabella´s Room de Jan Lauwer&Needcompany que abre el 20 Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC) en la Sala Concha Velasco (LAVA)? Respuesta: No.

 

Lo acaba de decir Juan Mayorga en su discurso de ingreso en la RAE. “Sucede que el teatro, arte del conflicto, encuentra en silencio la más conflictiva de sus palabras: esa que puede enfrentarse con todas las demás. Sucede que en el teatro, arte de la palabra pronunciada, el silencio se pronuncia. Sucede que el teatro puede pensarse y su historia relatarse atendiendo al combate entre voz y su silencio”.

 

El silencio como “frontera, sombra y ceniza de las palabras” ha añadido el dramaturgo más sobresaliente de la escena actual española e internacional.

 

El teatro que me gusta no tiene mensajes. El teatro del bueno siempre se ocupa de lo pequeño, de la grieta, de la mota en la gafa de leer. De lo general ya se encarga la propaganda que estos días inunda todo. En las obras de Chejov siempre hay preguntas. Nunca hay respuestas.

 

¿Qué hay en Isabella´s Room?  La obra comenzó a las siete y media y terminó a las diez menos diez de la noche. Lamento decir que me aburrí como una ostra. Quizás nos ayuden los subtítulos, las luces, el decorado, las máscaras, los gritos, las salidas de tono, el texto, el ritmo, las actuaciones. Resumiendo, que no me conmovió ni me convenció por monocorde y su engolamiento pretencioso y caduco.

 

El LAVA estaba lleno hasta la bandera por la expectación y eso que pone en el programa del TAC… convirtiéndose en portavoz nacional e internacional del debate social sobre la necesidad y belleza del arte…

 

El teatro actual está contaminado por la “performance continua” que ya cansa y aburre. Es más moderno, más descarnado, más canalla Rojas Zorrilla (de hecho le mataron en un lance en la calle) o Valle Inclán que la mayoría de los espectáculos de ahora que se tienen por modernos.

 

Este teatro que he visto esta noche en la LAVA me ha resultado incomprensible, sin historia, y sobre todo que no he podido averiguar “por donde iban los tiros”. No ha logrado en ningún momento provocar risa y sí “sonrojo” con sus trucos de barraca de feria. Esto solo ha hecho que empezar… ya veremos cómo sigue.