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El sermón del bufón

Albert Boadella asombra al público por su fortaleza y su forma de situarse en el escenario, una vez ahí desarrolla una labor provechosa, activa, competente. Maneja un estilo limpio y frontal de exponer los temas. Tiene fama bien ganada gracias a su personalísima forma de exponer los asuntos. Su talento y su espíritu imbatible le avalan como gran hombre de teatro.

Valladolid. Laboratorio de las Artes de Valladolid. LAVA. El sermón del bufón. Interpretación, guion y dirección: Albert Boadella. Dirección escénica: Martina Cabanas. Iluminación y dirección técnica: Bernat Jansá.

 

Flaubert dejó escrito “La palabra humana es como una cacerola abollada sobre la que tamborileamos melodías para hacer bailar a los osos, aunque en verdad anhelamos enternecer con ellas a las estrellas”.

 

Albert Boadella deja que las palabras vayan naciendo solas, adaptándolas a las circunstancias, sin necesidad de domesticarlas. Cada noche, cuando se enfrenta al público, despliega una energía llena de sutileza y belleza. Confiesa que no tiene miedo al escenario. Nunca lo tuvo. Me dan más miedo los fanáticos, dice. Esos fanáticos que como escribe Amos Oz en su libro Queridos fanáticos (Siruela) quieren cambiar este mundo malo, por otro que ellos proponen lleno de bondad y buenas nóminas. Boadella despotrica contra esta época puritana, cobarde que hay que pedir permiso para todo no sea que alguien se moleste. Una época que ha perdido el sentido del humor. Una época donde los animalistas creen que su perro se ha reencarnado en el espíritu de su abuela. Albert se rie de Boadella y viceversa.

 

El humor que utiliza Boadella permite durante una hora y cuarenta y cinco minutos pasar revista a la demagogia (España nos roba) y el populismo de izquierda que pregona que hay una élite que te quita el trabajo y ellos te lo van a devolver por el artículo 33. Populistas y nacionalistas que sostienen que el contrato social es lo que identifica emocionalmente a un pueblo o una nación.

 

Boadella compone cada personaje de acuerdo a la situación que muestra al espectador. Y lo muestra de una manera donde el espectador se siente inteligente y reflexivo al mismo tiempo. Dos cualidades que también definen a Boadella, un pensador que trata de influir sobre el corazón del poder, la actualidad, y trata de ejercer el derecho de injerencia para cambiar la historia o reírse de ella. La obra recorre la historia de Els Joglars que sirve de manual para comprender la función del teatro durante las cuatro últimas décadas en España.