El secreto de la menopausia puede estar en las orcas

Orca

Un equipo de investigación internacional, formado por las universidades de Exeter, Cambridge y York, en Reino Unido; el Centro para la Investigación de Ballenas, en Estados Unidos, y el Departamento de Pesca y Océanos de Canadá, ha descubierto que el conflicto madre-hija puede explicar por qué las orcas son una de las tres únicas especies conocidas de mamíferos, incluyendo los seres humanos, que pasan por la menopausia.

La investigación, cuyos detalles se revelan en un artículo publicado este jueves en la revista 'Current Biology', se basa en investigaciones que muestran que las orcas reproductoras tienen un papel de "abuela" dentro del grupo y que comparten el conocimiento de cuándo y dónde encontrar alimento, aumentando la supervivencia de su grupo familiar.

 

El nuevo estudio conducido por el profesor Darren Croft, de la Universidad de Exeter, que utilizó 43 años de datos recogidos por el Centro para la Investigación de la Ballena, los Peces y los Océanos de Canadá, encontró que las madres más viejas sufren costos mucho más altos al competir para reproducirse junto a sus hijas. Cuando las hembras de dos generaciones se reproducen al mismo tiempo, la mortalidad de los hijos de las madres más viejas es 1,7 veces mayor que la de las progenies de las madres más jóvenes.

 

El profesor Croft explica que las hembras mayores están más estrechamente relacionadas con el grupo familiar que las mujeres jóvenes. "Este desequilibrio en la relación local entre las madres y sus propias progenies femeninas significa que las mujeres mayores son mejores a la hora de invertir más tiempo en el grupo familiar más amplio mientras que las hembras jóvenes deben invertir más en la competencia", detalla.

 

Una de las principales razones del "conflicto reproductivo" entre las madres y su propia prole femenina en las orcas es su dependencia de la distribución de alimentos: se alimentan juntas y comparten el salmón, con la descendencia a menudo confiando en sus madres durante años para obtener comida. "Nuestro trabajo anterior muestra cómo ayudan las mujeres mayores, pero no por qué dejan de reproducirse --señala el profesor Croft--. Las hembras de muchas especies actúan como líderes al final de la vida, pero siguen reproduciéndose. Sin embargo, esta nueva investigación muestra que las hembras mayores pasan por la menopausia porque pierden en la competencia reproductiva con sus propias hijas".

 

Los trabajos anteriores del profesor Mike Cant, de la Universidad de Exeter, y del profesor Rufus Johnstone, de la Universidad de Cambridge, ambos coautores del nuevo estudio, predijeron que el conflicto entre generaciones quizá explique por qué las hembras de algunas especies pasan por la menopausia. El nuevo estudio publicado este jueves es la primera prueba de esta hipótesis en animales no humanos.

 

"Es fantástico que nuestras predicciones teóricas, hechas hace siete años, resultaran correctas, lo que significa que hemos conseguido una pieza clave del rompecabezas de la vida post-reproductiva. Ahora podemos explicar por qué las hembras viven tanto tiempo después de la reproducción, pero también por qué dejan de reproducirse", dice Cant.

 

El coautor del estudio actual Daniel Franks, de la Universidad de York, añade: "Es fácil pensar que una hembra más vieja transmitirá mejor sus genes al continuar dando a luz a finales de la vida. Pero nuestro nuevo trabajo muestra que si una orca hembra mayor reproduce su descendencia a finales de su vida puede ser superada por sus nietos, lo que, junto con su dedicación a ayudar a sus nietos, puede explicar la evolución de la menopausia".

 

Los científicos estudiaron dos poblaciones de orcas que viven en la costa noroeste del Pacífico de Canadá y Estados Unidos. Las poblaciones incluyeron varios grupos, constituidos por varios grupos familiares. Uno de ellos -el grupo J-- que actualmente consta de 24 individuos fue dirigida por J2 ("abuelita"), cuya muerte se produjo este mes.

 

"J2 era el 'anciano sabio' en el clan de la orca residente del sur -detalla la doctora Deborah Giles, del Centro de Investigación de Ballenas--. Siempre recordaré su asombrosa habilidad para llamar a las otras ballenas golpeando vigorosamente su cola en el agua. Incluso a kilómetros de distancia, las otras ballenas daban la vuelta y llegaban inmediatamente al lado de J2".

 

Tanto los hijos como las hijas se quedan con sus madres y no se dispersan en las orcas residentes, pero se aparean con individuos de un grupo familiar diferente. Los machos suelen tener una esperanza de vida más corta que las hembras --muchos no sobreviven más de 30 años--, y las orcas hembras, por lo general, dejan de reproducirse hacia la edad de 30 o 40 años, pero al igual que los seres humanos pueden vivir durante muchas décadas después de la menopausia.

 

El artículo concluye que "la menor supervivencia de crías de madres de más edad en conflicto reproductivo no puede explicarse por un efecto general de la edad de la madre sobre la supervivencia de la descendencia, ya que no se observó ningún efecto de la edad de la madre sobre la supervivencia de las crías a la edad 15 años en todas las crías nacidas durante el periodo de estudio". El profesor Croft y el equipo de investigación planean usar drones en la próxima fase de investigación para analizar más detenidamente el comportamiento de las orcas, incluyendo una evaluación más profunda de los conflictos entre las madres y sus hijas.

 

La conclusión, según Croft, es que la menopausia no es un accidente, sino más bien un rasgo evolucionado impulsado por la cooperación y el conflicto en los grupos familiares. Los hallazgos ayudan a explicar los factores que están impulsando la supervivencia de las ballenas y el éxito reproductivo, que es información esencial dado que las orcas residentes del sur --una de las poblaciones de ballenas estudiadas en este trabajo-- está amenazada y en peligro de extinción.