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El sacerdote de San Pablo afirma que se vivió “una gran tensión” en la boda interrumpida por “una persona chalada”

Dos momentos del suceso. Cuando el musulmán irrumpe y cuando es retirado por los invitados.

Considera que el acto en Valladolid deja tres tipos de daños de los que todos deben tratar de recuperarse: “religioso, moral y material”.

La Iglesia de San Pablo fue protagonista en Valladolid en la tarde del pasado sábado, 3 de junio, durante la celebración de una boda. En este caso los novios no centraron todos los focos, ya que “una persona chalada, ida, drogada”, como la denomina el sacerdote que estaba dirigiendo el acto, interrumpió la ceremonia al grito de “Alá es grande”. El joven marroquí ha sido puesto en libertad este martes.

 

“No sé si pretendía llamar la atención o ensalzar a su Dios. Se vivió una gran tensión por las cosas que van pasando en el mundo”, explica el cura a este periódico. El mal trago se produjo ya casi al final de la eucaristía: Acabábamos de dar la paz y solo quedaba dar la comunión, por eso estaba a un lado de la mesa, como se ve en el vídeo”.

 

El sacerdote asegura que la gente tenía “miedo” y muchas personas estaban con los ojos “llorosos”. “La novia se abrazó al novio”, apunta. Pero él, según cuenta, supo mantener la calma. Desconozco si quería hacerme daño. Solo pensaba en cómo íbamos a salir de esa situación”.

 

Los asistentes quedaron “muy dolidos”; incluidos los novios, aunque “no lo expresaron”. El momento fue muy tenso. “Estaban allí arriba viendo al otro dando voces y con una actitud agresiva”, explica y asegura que “les estropeó el día más feliz de su vida”.

 

Aunque aquello no acabó ahí. Pese a que consiguieron reducir al joven, este “tiró el mantel y se llevó todo por delante”. El sacerdote señala que el suceso deja tres tipos de daños: “El religioso, porque los símbolos de la eucaristía fueron maltratados; el moral, porque entristece una celebración alegre en la que hubo violencia en el momento que estaba dándose la paz; y el material, ya que rompió un atril del siglo XIX.

 

También muestra su preocupación por que este hecho puede derivar en “un enfrentamiento y reacción en contra de otra religión”. En este caso contra los musulmanes, de los que dice que “no todos son así”. Este joven no favorece el trato de dignidad que como persona y musulmán merece. No puede ir así por el mundo. Debe respetar la cultura y las tradiciones españolas”, expresa.

 

Finalmente, la boda pudo concluir después de que el cura pidiera a los asistentes que se fueran “sentando y tranquilizando”. “Agradezco al grupo musical presente porque tocó una música suave y eso ayudó. Los novios deben recordar lo positivo de aquel día, concluye.

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