El sabor de Cantabria llega a Valladolid
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El sabor de Cantabria llega a Valladolid

La nueva tienda de productos cántabros, Puerto Chico, ya luce desde hace tres semanas en la calle Dulzainero Ángel Velasco

¿Echas de menos el sabor fuerte del norte? ¿Quieres comer un producto que te traslade hasta la misma Cantabria? ¿Vives en Valladolid pero tienes morriña de Santander? Ahora con esta tienda pionera de Óscar Sánchez, el nuevo Puerto Chico, podrás disfrutar de los sabores más peculiares del norte del país. A su servicio de lunes a viernes de 10 horas a 14 y de 17 horas a 20 horas, los sábados solo por la mañana.

 

Se encuentra muy cerca de la Plaza Poniente, concretamente en la calle de Dulzainero Ángel Velasco, en pleno centro de Valladolid y en ella se puede encontrar dulce, salado y licores. Hay para todos los gustos. Desde el típico sobado de El Macho hasta el mítico cocido montañés del norte, pasando por su famoso vermut a granel y por su miel, buena para aquellos que padecen de anemia.

 

PRODUCTOS

 

En cuanto a los productos salados en este local se vende bonito, anchoa de semiconserva, pero “buena, fina y sin estar salada, productos de calidad”, confirma su gerente, Óscar Sánchez. También berberecho natural que combina “a la perfección” con los pimientos asados en horno de leña.

 

 Además, queso picón de un sabor intenso y con medallas, así como patés de changurro y cabracho. Y por último, el cocido montañés que algunas personas ya se han animado no solo a probar, sino a repetir.

 

Próximamente el gerente tiene pensado incorporar a sus productos salados patés y chorizos de ciervo y jabalí. Por el momento está concretando precios y hablando con varios proveedores para poder hacerlos llegar a la ciudad.

 

Para los más golosos están los típicos postres cántabros como son los “sobaos” pasiegos y la quesada, de la marca El Macho, y, por otro lado, las corbatas. Miel de brezo, rica en hierro, “viene en formato de medio kilo porque la producción es muy escasa dado que en el norte de Cantabria llueve muy poco”, explica Sánchez.

 

En cuanto a bebidas, destaca el vermut a granel que vende, recuerda con cariño el paso de una señora mayor a su tienda, “tendría unos 90 años y venía con tacataca, explícitamente a por el vermut”.

 

Después está el licor de hierbas muy espeso y fino, distintos licores como aguardiente con varias medallas y whiskey y ginebra blanca y rosa que en cuanto se abre huele a un intenso aroma de fresa y frutos rojos. La ginebra cuenta con distintas condecoraciones y estas bebidas son del Valle de Liébana, por eso “son productos cántabros, aunque la gente a veces se extraña de ello”, confiesa.

 

CLIENTELA E HISTORIA

 

Lleva tan solo unas semanas abierto pero ya se ha dado cuenta de que tiene dos tipos de clientela. Primero están los del barrio, generalmente gente mayor y, por otro lado, personas que pasean, se fijan, entran y compran algo. Además, ya tiene varios compradores "habituales", afirma muy contento.

 

Lo que principalmente animó a Sánchez a abrir la tienda fue el cariño que guarda hacia Cantabria. Confiesa a TRIBUNA que veraneaba allí de pequeño y, ahora, más mayor, se ha dado cuenta de cómo los castellanos van hacia el norte principalmente a comer, aunque también sea "por las playas", declara entre risas.

 

Con esta idea se le ocurrió “traer un cachito de Cantabria a Valladolid”. Principalmente, esta tienda abrió tras muchas horas pasadas en otro trabajo. "Necesitaba un cambio en mi vida, trabajaba 16 horas y quería un vuelco laboral”, confiesa.

 

Aunque este local lleva poco tiempo, ya tenía pensado empezar su andadura antes de la pandemia. Sin embargo fue una de las víctimas indirectas de la COVID19.  “Antes del confinamiento ya tenía buscado local, proveedores y estaba arreglando todos los papeles y permisos”, pero al tener que quedarse en casa sin poder salir, “venía un trabajador a pintar y decorar el local y el trabajo que tendría que haber durado una semana, acabó en tres meses”.

 

Sin embargo, el coronavirus no le vino del todo mal a este emprendedor, dado que al tener más tiempo libre en casa ha podido planearlo todo mucho mejor y buscar más variedad de productos. No obstante, también declara que a causa de la pandemia, “el consumo está muy parado”.

 

Ya más reflexivo, Sánchez ha querido mostrar su preocupación con las entidades públicas, más concretamente, con el Ayuntamiento. Concretamente asegura que le ha costado mucho conseguir los permisos. “Al final los cerré gracias a un amigo que conocía a otro porque lo que es el Consistorio había que hacerlo todo por teléfono o vía email y no me contestaban”.

 

Finalmente todo ha salido a pedir de boca y este joven emprendedor ha podido abrir su tienda que ya lleva funcionando tres semanas. Con productos para todos los gustos, confía plenamente en que funcione y que el sabor de Cantabria se instale definitivamente en Valladolid.

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