El Rio Hortega de Valladolid enseña a 300 personas a cuidar su piel durante la quimioterapia

Más de 300 personas con tratamiento de quimioterapia han participado en los talleres de maquillaje y cuidado de la piel que se imparten en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid y que el próximo mes de abril celebran su cuarto aniversario con un balance de más de 40 sesiones.

 

En esta iniciativa participa la fundación Stanpa, cuya labor es "fundamental" ya que aporta al proyecto dos maquilladoras "expertas" por taller y todos los productos cosméticos necesarios para la actividad, gracias a la aportación "gratuita" y "desinteresada" por parte de diversas empresas cosméticas que colaboran con la fundación, según han apuntado fuentes de la Consejería a Europa Press.

 

La presencia de estas profesionales garantiza que las participantes reciben consejos "adecuados" y "personalizados" para ellas y su situación actual.

 

Además, en cada sesión están presentes voluntarias de la AECC, que velan porque la actividad se ajuste a las necesidades de pacientes oncológicas, y una enfermera del hospital de día de oncología del Río Hortega que garantiza que todas las asistentes se encuentren bien en todo momento.

 

TRATAMIENTO

 

El tratamiento oncológico, especialmente la quimioterapia, suele producir algunos cambios en la piel, siendo los más frecuentes el aumento de la sequedad y de la sensibilidad.

 

Por eso es importante enseñar a maquillarse sin dañarse y a protegerse del sol. Esto beneficia tanto la salud física como la psicológica de las pacientes, que aprenden a "verse bien" y a cuidarse en un ambiente "distendido y privado".

 

La actividad se realiza siempre en grupos reducidos que facilitan la intimidad y atención individualizada de todas las participantes, insisten las mismas fuentes.

 

La principal ventaja de la iniciativa, según la AECC, es el aumento de la autoestima al enseñarlas a restablecer su propia imagen.

 

La meta es favorecer una actitud positiva, a través de refuerzo emocional y el soporte grupal. Además, los talleres ayudan a las asistentes a desconectar, ya que durante su desarrollo no se habla de la enfermedad, y también a divertirse.