El Real Valladolid se hace fuerte a balón parado

Mata celebra el 2-0 ante el Real Oviedo

Dos goles tras un saque de esquina y una falta lateral empujaron al Pucela hacia la victoria frente al Real Oviedo (3-1), que selló un gran Míchel en una jugada colectiva.

REAL VALLADOLID: Masip; Antoñito, Kiko Olivas, Deivid, Nacho; Luismi, Borja; Hervías (Míchel, min. 65), Toni (Gianniotas, min. 69), Óscar Plano (Villalibre, min. 85); Mata.

REAL OVIEDO: Juan Carlos; Cotugno (Pucko, min. 67), Forlín (Steven, min. 83), Christian, Mossa; Folch, Mariga; Johanesson, Aarón, Saúl Berjón (Yeboah, min. 75); Linares.

GOLES: 1-0, minuto 4: Deivid; 2-0, minuto 77: Mata; 2-1, minuto 87: Linares; 3-1, minuto 90: Míchel.

ÁRBITRO: Eriz Mata. Mostró tarjeta amarilla al local Gianniotas y los visitantes Mariga, Mossa y Forlín.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 15 de LaLiga 1|2|3. 12.386 espectadores presenciaron el encuentro en Zorrilla. En el descanso, los integrantes de la cantera blanquivioleta saltaron al césped para hacerse una foto de familia.

La victoria y el Real Valladolid se reencontraron seis partidos después (5 de Liga y 1 de Copa). Cierto es que la cita solo fue romántica por el duelo de hermanos ante el Real Oviedo, pero los de Luis César supieron trabajar un encuentro para saborear un triunfo fabricado a balón parado. Deivid y Mata allanaron el camino a balón parado -como habían llegado los últimos dos goles- y, tras un pequeño susto, Míchel tiró de calidad para sentencial el choque y colocar el definitivo 3-1.

 

El Pucela quiso atacar desde el principio y metió a su rival en su propio campo. Lo que no pensaba es que se le pusiera a poner el choque de cara tan pronto. En una acción ofensiva que parecía acabar con un patadón de Borja, Mata luchó un balón y obligó a Juan Carlos a intentar atraparlo. Como si de una pastilla de jabón se tratara, la pelota se le escapó al cancerbero y concedió un importante saque de esquina.

 

Óscar Plano la puso en el corazón del área y por allí, ante la mala defensa ovetense, apareció Deivid para rematar a las red a los cuatro minutos. La tortilla se dio la vuelta y esta vez fueron los hombres de Luis César quienes abrieron la lata al poco de empezar. Sonrieron, y pudieron hacerlo más. El balón parado fue clave en esa acción y prácticamente en todas las de peligro.

 

La defensa visitante salvó el segundo poco después en una falta lateral que un central envió a córner. Y… Ya. A partir de ahí, el partido se tomó una siesta y hasta el minuto 20 el Oviedo no tuvo una clara, en un disparo desviado de Aarón Ñíguez, quien más lo intentó en el inicio por los visitantes.

 

A ese acercamiento respondió el Pucela con una buena jugada que acabó con un disparo alto de Toni. El murciano se relamió, pero el césped le jugó una mala pasada y la pelota le botó justo antes de que le llegara. Aunque fue el conjunto azulón quien gozó de la última clara de la primera mitad, en un saque de esquina que cabeceó solo Folch en el área, pero, inexplicablemente, lo mandó fuera.

 

Así las cosas, en una primera mitad floja, el Pucela se marchó al descanso con una sabrosa ventaja que debía defender. No estaba siendo el partido más vistoso de los blanquivioletas, pero sí serio. Sin sufrir y sin conceder ocasiones, no arriesgó absolutamente nada y esperó a tener otra para asestar un nuevo golpe.

 

De esta manera lo hizo, después de los primeros cambios, y ya entrado el encuentro en el último cuarto de hora. Míchel cogió las riendas de los suyos tras su entrada y su aportación resultó vital. El valenciano puso una falta lateral al corazón del área, donde apareció Mata para peinar y dejar a Juan Carlos sin opciones de cazar el remate.

 

Pese al 2-0, en Segunda no hay que fiarse de nadie. El Oviedo movió el banquillo y dio entrada a varios jugadores que agitaron el avispero para intentar rascar algo. Avisó con una doble ocasión de Yeboah, que disparó al palo y cuyo rebote le cayó a un Linares con todo a su favor, aunque mandó la pelota justo donde estaba Masip en el suelo.

 

El premio llegó en el 87’, cuando Linares aprovechó un buen balón al espacio para plantarse ante Masip y batirle en el mano a mano. Apretaron los azulones, pero la intentona les duró poco tiempo. El Real Valladolid tiró de la calidad de Míchel para fabricar el tercero, en una jugada que él empezó y, apoyándose en Gianniotas, terminó. Eso sí, no debió haber valido, ya que el griego se encontraba en fuera de juego.

 

Con el 3-1 murió el duelo de hermanos, que tuvo color y sabor blanquivioleta. La victoria coloca al Pucela con 23 puntos tras 15 jornadas. En la 16ª visitará al Cádiz, en un encuentro que se disputará el próximo sábado a partir de las 16:00 horas.