El Real Valladolid se gusta ante el Sevilla Atlético

Los pucelanos celebran el primer tanto. A.MINGUEZA
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Victoria importante y trabajada del Pucela ante un rival que le puso las cosas difíciles (2-0).

El Real Valladolid derrotó al Sevilla Atlético por 2-0 en un partido igualado, competido, intenso, de poder a poder, entre dos buenos equipos que buscaron una victoria que finalmente cayó del lado blanquivioleta por su mayor acierto en la definición de las escasas oportunidades de gol que se fabricaron.

 

Esta vez Juan Villar sí vio puerta y abrió el camino del triunfo local en el minuto 55, cuando enfiló el camino de la puerta de Caro tras una bonita jugada con Moyano, su remate encontró el cuerpo del portero, pero el rechace le volvió al onubense, que rompió la férrea resistencia andaluza. Porque Juan Villar siempre aparece en la suerte suprema; unas veces las mete y otras se escapan, porque no es infalible. Pero estar, siempre está. Y cuando marca, todo es más fácil para el Pucela.

 

Antes del gol, el Real Valladolid sólo había conseguido rondar el gol a través de Balbi, con dos disparos, uno cerca la portería después de una bonita internada y otro lejano, que no encontraron portería.

 

Pero el Sevilla Atlético tampoco consiguió traducir en el área de Becerra todo su buen fútbol. Por momentos, el filial sevillista buscó la victoria sin complejos, dando muestras de que atesora una calidad descomunal en todos sus futbolistas, alguno de los cuales suman además unas condiciones físicas extraordinarias. Exigió mucho al Real Valladolid, que supo fajarse cuando le tocó dar un paso atrás. Pero la realidad es que en el último tercio del campo, la magia del Sevilla Atlético, que también posee, no apareció esta vez.

 

El Sevilla Atlético fue un equipo combativo, correoso, disciplinado, bien colocado, fuerte físicamente y sin complejos, pero no le hizo daño a una defensa muy concentrada, que sabía que este sábado lidiaba con un hueso duro. Por ejemplo, Moyano, en el lateral derecho, estaba avisado de que la calidad de Ivi y las apariciones veloces del lateral izquierdo Matos podían hacer daño a la zaga, y tuvo que reducir al mínimo sus internadas en la banda para guardar la viña. Y en una de ellas llegó el gol.

 

Ante la descarada propuesta sevillana por y para la victoria, el Real Valladolid tuvo que poner toda la carne en el asador, hasta que encontró un resquicio en la rocosa defensa andaluza para ponerse por delante.

 

Por supuesto, con el 1-0, el Sevilla Atlético dio un paso adelante, pero no tuvo suficiente creatividad para hacer daño a un Pucela que, cuando parecía que no iba a poder hacer mucho más que defender la ventaja que había conseguido, mató el partido con el segundo tanto, en una jugada individual de Jordán, rubricado con un disparo envenenado a la cepa del poste en el minuto 75.

 

Con el 2-0, el Real Valladolid cogió oxígeno. No solo en el marcador; también en la cabeza. Porque los vallisoletanos apretaron aún más los dientes y no dejaron que el Sevilla Atlético les encerrara su parcela para que el partido acabara en un acoso a Becerra. Presionó en todo el campo y tuvo sangre fría para circular el balón cuando lo robó. Encerrarse atrás podría haber sido un suicidio y el Pucela no cayó en la trampaNadó y guardó la ropa para conseguir tres puntos muy valiosos porque los logró ante un rival que, con absoluta seguridad, estará en la parte más noble de LaLiga 1I2I3 durante toda la temporada.

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