El Real Valladolid se adueña de la locura para remontar en el descuento en Ipurúa

Ünal abraza a Guardiola tras el 1-2 contra el Eibar. LALIGA

El Pucela dio la vuelta al marcador ante el Eibar (1-2) con dos goles en el tiempo añadido, cuando todo parecía perdido.

SD EIBAR: Dmitrović; Peña, Ramis, Arbilla, José Ángel; Orellana, Jordán (De Blasis, min.90+4), Diop, Cucurella (Cardona, min.86); Sergi Enrich y Charles (Escalante, min.70).

REAL VALLADOLID: Masip; Moyano (Antoñito, min.82), Olivas, Calero, Nacho; Anuar, Míchel (Ünal, min.58), Alcaraz; Keko (Verde, min.65), Sergi Guardiola y Óscar Plano.

GOLES: 1-0, minuto 54: Orellana; 1-1, minuto 90+1: Verde (p.); 1-2, minuto 90+4: Sergi Guardiola.

ÁRBITRO: Medié Jiménez. Mostró tarjeta amarilla a los locales Cote, Dmitrović, Orellana y Cardona, y a los visitantes Anuar y Alcaraz.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 28 de LaLiga Santander, disputado en Ipurúa ante 4.508 espectadores.

A este Real Valladolid se le pueden achacar muchas cosas, pero en temas de fe, ninguna. Que si fallos atrás, que si poco gol… Pero el rendirse no está entre sus acciones. Así, contra el Eibar peleó una victoria (1-2) que se llevó en el tiempo de añadido gracias a dos goles -uno de Verde de penalti y otro de Sergi Guardiola en el mano a mano- para colocarse con 29 puntos.

 

El Eibar no faltó a su cita de apretar en el inicio del partido y el Pucela supo frenar las acometidas de su rival. Solo Calero, bien al corte, tuvo que intervenir para desbaratar el peligro. De hecho, en el minuto 10, los blanquivioletas dispusieron de la primera clara, por medio de un Keko que no remató bien un balón dentro del área.

 

Un gol bien anulado a Sergi Guardiola por fuera de juego -otra vez- sirvió como nuevo aviso para el conjunto vasco, que tuvo que volver a su presión alta para tratar de anular a un Real Valladolid que quería el gol. No lo consiguió, ya que el Pucela no se dejó y continuó a lo suyo. Arbilla taponó un zurdazo de Anuar y los blanquivioletas  siguieron llegando con peligro al área local.

 

El equipo armero también lo hizo; sobre todo en balones aéreos en los que no se vio a Masip demasiado seguro, aunque no fueron a más. De un área a otra, Óscar Plano tuvo ‘la ocasión’. Esa que no se puede fallar. El madrileño se plantó solo y algo forzado ante Dmitrović y su disparo se marchó junto al palo.

 

El Eibar respondió rápidamente por medio del exblanquivioleta Jordán, que cazó un balón en la frontal y lo mandó también por fuera del palo. Un gran susto que llegó con otro poco después en una nueva acción a balón parado, con las que el Real Valladolid sufre cada jornada.

 

De susto en susto, sin ir más allá, el partido llegó al descanso con el 0-0 inicial. El resultado no duró demasiado, ya que el Eibar anotó el 1-0 tras la reanudación. Cualquier persona que estuviera viendo el partido intuía que el gol local llegaría tras un balón aéreo colgado al área; y así fue. Cote la puso al segundo palo, Charles la tocó de cabeza, Enrich la dejó de tacó y Orellana remató llegando solo desde atrás. Todo ello en el área pequeña. Para hacérselo mirar mucho, y sin que haga falta una lupa.

 

Las cosas no funcionaban una jornada más y Sergio González realizó el primer cambio poco después. El equipo necesitaba un revulsivo que cambiara el partido y, como extra, que marcara alguna. El elegido fue Enes Ünal, que remató horrible una clara ocasión dentro del área y, en otra mejor, a solo unos metros de la portería, cabeceó demasiado cruzado. Sin sorpresas en él, aunque la resignación era máxima en todo el Real Valladolid.

 

CUESTIÓN DE FE

 

No parecía que la situación fuera a cambiar demasiado, y más cuando Masip sacó como pudo un remate de Enrich en el área pequeña. Pero en esto del fútbol nunca hay que dejar de creer porque cualquier detalle puede ser importante. Justo antes de llegar al minuto 90, Óscar Plano se quedó solo ante el portero, le esquivó tocando el balón y el meta le puso la zancadilla. Jugada con polémica en la que tuvo que entrar el VAR, en quien se apoyó finalmente el árbitro para señalar penalti.

 

El Pucela había fallado cinco y Verde cogió la responsabilidad. El italiano, que entró desde el banquillo, engañó al portero y anotó el 1-1 cuando ya pasaba un minuto del 90. El colegiado añadió seis, pero a los blanquivioletas le sobraron dos. En una locura de final, Guardiola se plantó solo ante Dmitrović, tras un grave fallo de Arbilla, y no perdonó el 1-2.

 

La locura se desató en un Real Valladolid que vio muy cerca el triunfo cuando todo parecía perdido. Pero tuvo que sufrir hasta el final. Se hizo fuerte en defensa, aguantó y pudo festejar una victoria que le coloca con 29 puntos.

 

El Real Valladolid, al igual que los otros 19 equipos de Primera, no regresará a la competición hasta el último fin de semana de marzo, cuando el domingo 31 reciba en Zorrilla a la Real Sociedad (18:30 horas).

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