El Real Valladolid recupera la vida ante el Girona (1-0)

Míchel y Nacho celebran un gol. A.MINGUEZA
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Un golazo de Míchel saca del descenso al Pucela en un partido dominado de principio a fin por los de Sergio González.

REAL VALLADOLID (1): Masip; Moyano, Olivas, Calero (Joaquín, min. 64), Nacho; Alcaraz, Míchel, Waldo, Óscar Plano (Toni Villa, min. 76), Enes Ünal (El Hacen, min. 88) y Sergi Guardiola.

GIRONA (0): Bono; Bernardo, Ramalho, Raúl Carnero (Douglas Luiz, min.65), Muniesa (Doumbia, min. 76), Juanpe; Granell, Pere Pons (Pedro Porro, min.87), Borja García; Portu y Stuani.

GOLES: 1-0, Míchel (min. 67).

ÁRBITRO: Martínez Munuera. Mostró tarjetas amarillas a los locales Óscar Plano, Alcaraz, Enes Ünal y Olivas, y a los visitantes Muniesa, Juanpe y Stuani.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 34 de LaLiga Santander, disputado en el José Zorrilla ante 19.106 espectadores.

Era el broche perfecto, el postre que todos los aficionados querían, y Míchel lo sirvió en bandeja con un disparo perfecto. Había sido una jornada festiva, Día de la Comunidad, parrilladas en la ‘fan zone’ y mucha tensión. El Pucela recibía a un rival directo con la obligación de ganar, y no falló. Queda mucho por luchar, pero hay vida.

 

Muy consciente de sus urgencias, el Real Valladolid tomó el timón del partido desde el inicio. El siempre incisivo Waldo hizo el primer intento tras una jugada personal, y luego fue Ünal, el que lo rondó, pero un expeditivo Bernardo cortó su ocasión. Estuvo muy activo el turco, aunque sin mucho acierto de cara al gol.

 

El Girona se lo tomaba con calma y no exponía demasiado. Resguardado en su línea de cinco defensas, apenas tuvo un pequeño acercamiento en todo el primer tiempo con un remate de cabeza forzado de Portu. No hubo noticias en Zorrilla de la sociedad que forma con Stuani, una de las mejores delanteras de La Liga hace no tanto.

 

El ritmo bajó, pero el dominio territorial continuó siendo local hasta el final del primer tiempo. Antes del descanso, Zorrilla gritó gol, después de una definición de Guardiola, pero el balear se encontraba en fuera de juego. Sigue peleado con la suerte el ariete.

 

EL VALLADOLID ENCONTRÓ SU PREMIO

 

El comienzo del segundo tiempo hizo evidente que al Girona le valía el empate. Los de Eusebio no querían arriesgar y el Pucela empezó a crecer y creer. Y con él, el estadio. Un disparo de Moyano y un centrochut de Plano al que no llegaron ni Ünal ni Guardiola por milímetros parecían el preámbulo del gol, pero el Pucela recibió un golpe en forma de lesión.

 

Calero tuvo que ser sustituido por Joaquín debido a molestias musculares, pero esta vez los blanquivioletas se repusieron con casta. Un latigazo de Míchel desde la frontal tras una buena descarga de Ünal provocó un chillido de liberación en todo Zorrilla. El Valladolid recogía el premio a su insistencia, pero quedaba lo más difícil, aguantar entero el botín.

 

El Girona se veía obligado a arriesgar, y Eusebio quitó la línea de tres centrales para meter a Doumbia. Más chicha. Aunque el marfileño pasó inadvertido, los chicos entrenados por el técnico de La Seca dieron un paso al frente y se plantaron por fin en campo rival. Las más claras, eso sí, fueron del Valladolid, que tuvo la sentencia en las botas de Plano y en una espectacular tijera de Moyano.

 

Los últimos minutos fueron un sinvivir en el estadio, que, vistos los precedentes, no se fiaba de nada. El Girona apretó y consiguió forzar un córner en la última jugada del partido, un córner al que subió su portero, Bono. Los catalanes no lograron rematar la jugada, y en la contra, Toni -que volvía de su lesión entre el clamor del público- no supo concretar el segundo a puerta vacía.

 

No hubo por qué lamentarse. El Valladolid suma el triunfo ante un adversario por la permanencia, le gana el goalaverage y sale del descenso. La próxima parada será el Metropolitano el sábado, pero eso ahora mismo importa poco a una ciudad que culmina un día festivo como merece: contenta.